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viernes, 23 de marzo de 2018

No volverá, jamás

Era una chica muy especial, había algo en ella que llamaba la atención, aunque sólo si tenías esa capacidad de ver el aura de las personas.

Su pelo era pelirrojo aunque ella desde muy pequeña lo teñía negro porque su madre le decía que el pelo rojizo era de brujas y de mujeres de vida alegre. Su cuerpo era delgado y esbelto, realmente admirable aunque lo ocultaba siempre con un ropaje cuidado y pensado para pasar desapercibida, que no era sino el rasgo más característico de su ego.

Escuchaba voces en su cabeza me decía, no podía estar en silencio porque de una forma inquietante, aparecía un ruido en su mente. Desde el más absoluto de los nadas, algo brotaba: un sonidillo tranquilizador, anestésico e imperceptible para los demás. Podía ver un baile de luces tras sus ojos cerrados, entonces gritaba en silencio y me decía que no lloraba. Yo siempre supe que mentía.

Observaba a aquella mujer bajita, bonita y tan trastornada con asombro. Ella pensaba que la vida no tenía sentido alguno, que sólo era un momento en el que cierras los ojos mientras sufres y esperas para que acabe pronto. Aún así, su dulzura era implacable, era cariñosa y hasta en cierto modo, servil. Procuraba hacer feliz a la única persona por la que sentía algo diferente, por el único ser al que no le deseaba una muerte terrible y rápida. Cuando veía a otras personas se las imaginaba como un cuerpo podrido y sanguinolento que se descomponía a la vez que trataba de regodearse en su mediocridad un segundo más.

Cada vez que nos quedábamos a solas me decía que no tenía nada bueno que darle al mundo, me susurraba acerca de su creencia de que estaba al revés, de que se sentía vacía por dentro. Al parecer su cerebro la drogaba constantemente, de algún modo no podía ver las estrellas, tan sólo oscuridad... y otra vez ese sonido en su mente.

Me abrazaba y entrelazábamos los dedos de las manos sentados en un banco de madera cerca del pueblo, yo entonces miraba al cielo nocturno y veía el esplendor de la creación, la refulgencia del todo, el resplandor de las estrellas e inmediatamente después miraba sus ojos, eran de un azul oscuro muy bonito, pero en ese momento eran completamente negros. No lo podía creer, ella miraba al cielo pero nada brillaba en sus pequeños ojos. Ahí supe que estaba completamente hueca en su interior.

Una noche, respirando esa brisa nocturna tan típica de las zonas húmedas y boscosas, después de haberla amado tanto por la tarde, una noche de fuego y hielo me acarició el oído con los labios, los mojó con su lengua a la vez que humedecía mi oreja y entonces me confesó algo: "A pesar de todo lo que hemos compartido y pasado, un día simplemente te irás, te alejarás de mí y ni tan siquiera te darás la vuelta para mirarme. Tú seguirás viviendo, yo no. Te esperaré en el más allá."

En ese instante la amargura me corroía por mis adentros y bien claro pude ver que esta no era una de tantas frases depresivas y tristes que solía decir. Esta vez el ruido en su cabeza se transformó en una premonición. Solté sus manos y me puse en pié, comencé a caminar alejándome muy lentamente de ella, escuchaba sus llantos y sus súplicas pero no podía reaccionar. Fruto de un embrujo desprecié todo lo que soy y me fui acercando a mi destino, otra vida mundana, otra persona que deja escapar el infinito. Supongo que tuve miedo de la felicidad, pues cuando la tienes pueden arrebatártela, pero cuando nada tienes nada puedes perder.

Ella sollozaba y se ahogaba con sus propias lágrimas, puedo jurar que la amargura me presionaba alrededor de la nariz, notaba cómo le hacía daño, estaba de algún modo, arrebatándole la única conexión que con la vida poseía. Dije que yo no lloraría: mentí. Ahora lloro cada día porque sé de buena fe que aunque plantes una rosa muerta, nunca volverá a la realidad.

miércoles, 25 de octubre de 2017

El verdadero satanismo

Hace algunos años, cuando yo contaba veintitantos años un amigo de toda la vida me habló sobre el satanismo de una forma un tanto diferente a la que yo concebía.

Ya había pasado la época de música anti cristiana, de vestimentas negras y pactos con el demonio y quizá buscaba algo más filosófico. Muchos navegantes desorientados acaban aquí y creen a pies juntillas que por prenderle fuego a un folio manchado con sangre se harán millonarios, atractivos y que su vida cambiará sin comprender que el pacto no se realiza con ningún ente de mayor poder que la propia voluntad, que es una conjura con uno mismo para vislumbrar la luz en la penumbra, para atisbar el poder de las capacidades propias.
Cuando uno realiza un pacto con el demonio simplemente se marca un objetivo en el camino y lucha hasta él sin importar lo que ocurra, es una fijación suprema que se consigue o se pierde la misma vida en la tentativa. Nadie nos ayudará más allá de nosotros mismos, y, para los creyentes, las fuerzas del universo que toman el nombre de Satán y que no son más que la negación del dogma y la defensa de la curiosidad más pueril y pura frente al sectarismo y a la castración mental disfrazada de progreso entre etapas del crecimiento.

Yo ya había dejado atrás todo aquello pero en mí ardía con pasión la llama de la inteligencia, del conocimiento y del descubrimiento. Entonces, aquel amigo antes mencionado, tras una conversación en la que postulé mi extenuación acerca de las ideas clásicas que rallaban el cristianismo aunque desde el prisma inverso, me cuestionó si yo realmente deseaba realizar un viaje y conocer al demonio, si necesitaba tanto que me enseñaran el punto de partida, si verdaderamente estaba dispuestos a abrir los ojos y cambiar de paradigma.
Obviamente respondí afirmativamente y en mi mente arribaron ideas de lo más pintorescas y extravagantes. Me imaginaba a un sacerdote vestido de negro con una cruz inversa e incluso pensé para mis adentros ¿abusará de ancianos?

Con el pasar de los días mi excitación iba en aumento y finalmente: una llamada, un verbo ligero para pedirme que me afanara, que reuniera mis bultos y que me personara en una ubicación mil veces utilizada como punto de reunión. Sentados en el interior de su vehículo, nos dirigíamos hacia las afueras de la ciudad condal, como si quisiéramos dejar atrás lo nuestro. Él puso la radio y se escuchaba una emisora que hablaba sobre los descuentos que se podían obtener en comercios de la ciudad a cambio de participar en una suerte de concurso. De pronto la radio dejó de sonar, simplemente se escuchaba un sonido de fondo cansino y desconcertante y cuando fui a apagar la radio mi acompañante me detuvo y me dijo:

"¿Lo ves? lo que se escucha es el Big Bang, la creación, el origen real de todo y a ti te parece molesto, que no debiera de estar ahí. Pero sin embargo escuchabas sin queja un locutor acuciante que imbuía comportamientos consumistas y degradados del ser humano en ti.
Por qué es tan burdo para ti el sonido del todo, por qué intentas no escuchar el universo y te abres inconscientemente ante otro ser humano que morirá como tú, insignificante."

Yo no supe qué responder, me dejó helado porque algo me decía que no me estaba invitando a parlamentar, me estaba dando una lección. Me transmitía conocimiento y por ello no esperaba respuesta. No se lamentaba porque le gustara aquel sonido y yo pretendiera quitarlo, sino que me quería dar a conocer algo en un viaje cuyo objetivo era el verdadero descubrimiento del satanismo.
Estuve ausente durante un par de horas, pensando casi en estado de hipnosis que aquello llevaba una carga brutal y que ese tipo de cosas sólo se perciben si tienes el receptor necesario y en buenas condiciones.

Finalmente llegamos a lo que parecía un bosque y tras un camino a pie muy largo llegamos a una casa muy antigua, de piedra. Estaba muy descuidada aunque ordenada. Se notaba que alguien quería preservar las malas hierbas pero sin dejar que se apoderaran del lugar completamente. No comprendo bien lo que sucedió, pero sin ser figura metafórica, se hizo de noche de pronto y había un fuego calentando a un hombre anciano, mayor. Algo me empujó, ahora sí, metafóricamente, a sentarme a su lado y mirarle. Pensé que alguien que vivía tan aislado del mundo probablemente no requería de mi persona ningún tipo de saludo cortés y simplemente le observé con atención.

Me dijo "¿Qué te parece esta cuchara?" mientras sostenía una cuchara llena de detalles presumiblemente hechos a mano, era un tallado extraño que parecía combinar diversos caracteres desconocidos para mí, era como ver un jeroglífico pero tallado en madera.
"Es bonita", le dije. Entonces me reveló lo siguiente:

"No existen las cosas bonitas, pero tampoco las feas. Una cuchara es siempre una cuchara y su función es la que la hace valiosa.
El verdadero satanismo es aquel que me permite enseñarte cosas, te las enseño porque tus dueños, quienes te manejan como a una marioneta tratan a diario de destruir toda verdad existente, tapan la realidad, embaucan y secuestran en una cárcel de ignorancia. Han exterminado a quienes llevamos la verdad por símbolo, o al menos a la mayoría y yo trato de expandir la sabiduría entre sus siervos como tú para que si realmente destinan sus esfuerzos en destruir la naturaleza y la realidad, tengan que destruir su propio sistema y con él a ellos mismos y así quede por fin la verdad, sin enemigo alguno."

Ciertamente comprendí mucho aquel día, me dijo decenas de cosas más, estuvimos hablando durante horas sin cesar, yo cuestionaba todo y él blandía la espada del conocimiento contra la armadura que me habían impuesto. Así conseguí empezar el camino hacia la verdad, hacia el conocimiento. La gran conclusión que saqué es que nunca hay que dejar de hacerse preguntas y tratar de responderlas sólo con la verdad que se encuentra en la naturaleza. No debe existir ningún código que nos aparte del conocimiento, ni secuencia numérica que nos aleje de la verdad ni letras que nos alejen del saber.

Años más tarde, cuando llegué a la treintena, llevé a una persona especial para mí a aquel lugar, quería que también aprendiera la importancia de la verdad. Esto no sería de interés si no fuera porque cuando llegué allí no había casa, ni anciano, ni restos de haber habido nada. De hecho, los árboles que cubrían el lugar donde tuvo lugar mi revelación llevaban el mismo tiempo que el resto de la zona, siglos. No había nadie ni nada allí excepto yo mismo. Quién diría que sin estar ahí, aún me seguía enseñando.

Domt


jueves, 23 de marzo de 2017

Es la lucha de clases lo que subyace

Odio el comunismo. Para mí Karl Marx no es más que otro burgués acomodado que en un acto de rebeldía criticó lo que hacían los que eran como él. También odio al nacional socialismo. Ideología bárbara y bélica que destruyó a la verdadera Europa.
¿El anarquismo? Con quince años estaba bien, drogas, sexo y violencia.

Ahora que ya no tienen que preocuparse de si en mi discurso hay algún mensaje subliminal relacionado con ideologías del siglo pasado, pueden prestarme toda su atención, o mejor préstensela a lo que les voy a exponer.

Durante las últimas décadas se nos está privando de la educación pública. En España se intenta privatizar y se han llenado las escuelas públicas de delincuentes de barrios marginales para que los que deseen estudiar tengan una barrera adicional. Lo mismo se ha hecho en otros países como Argentina, Uruguay o México. La consigna está clara: privatizar la educación y ofrecer alternativas serviles. Con todos mis respetos pero esos cursos que se hacen hoy día para ser mecánico de coches, carpintero, oficinista y por el estilo no son sino un entrenamiento para convertirse en esclavos, en siervos de los burgueses. Se quiere vetar la universidad para los hijos de los ricos y así perpetuar el sistema de castas sociales que tenemos. Si solo los pudientes logran tener carreras o licenciaturas (sic) a la postre todos los hijos de la clase baja, porque entenderán que yo no me trago esa majadería de que existe una clase media, si todos los hijos de la clase baja se quedan fuera de las universidades entonces solo serán camareros, mecánicos y carpinteros. Serán mano de obra barata y temporal esperando a ser reemplazada por máquinas que cumplan la misma función: Servir al burgués.

Es por ello que su lucha debe ir encaminada a derrocar la tiranía, nadie habla de acabar con el capitalismo, ni de convertirnos en negacionistas de la diversidad. Tampoco pretendemos que cuando los bobalicones recen digan "dios o diosa todopoderoso o todopoderosa". Lo que debemos buscar es destrozar el sistema social, que no el político o el económico, porque estos cambiarán automáticamente a un ritmo ligeramente inferior al de la sociedad. La primera batalla que estamos perdiendo es la de la educación, la segunda será la de la diversidad y finalmente perderemos la de las máquinas.


Josep Enrich Pellicer i Fornals - Iglesia Satanista - Discurso libre. 17/02/2017

lunes, 25 de julio de 2016

¿De qué estamos hablando?

Esta es una pequeña reflexión que quería compartir con todos los lectores de esta bitácora. Este lugar no es publicitado en ningún sitio, no me dedico a hacer spam por otros blogs o foros, mi círculo más íntimo de amigos y familiares no saben de la existencia de esto con algunas salvedades.

A pesar de ello y de que me he negado rotundamente a participar en esos contratos amistosos de publicidad mutua puesto que no daría enlaces cuyo contenido no pueda ser descrito como apto y relacionado con el que aquí expongo habitualmente, a pesar de todo ello hemos crecido bastante. Hay cerca de mil visitas diarias, más de cuarenta seguidores habituales y ciertos grupúsculos de amigos que se han formado en este rincón.  He de agradecer a todos y cada uno de los visitantes que han hecho esto posible, yo no pretendo llegar a la fama ni ganar dinero, simplemente presentar un punto de vista que considero interesante y aprovechable para otras personas, a cuantas más llegue mejor, pero siempre desde la honestidad y la veracidad.

Más allá de ese pequeño agradecimiento a todos ustedes, me gustaría dar mi punto de vista sobre la ignorancia actual y el desfase argumental de muchos críticos que por aquí han pululado.

Yo no comparto que el saber tenga que ser adquirido en formatos obsoletos, porque el problema de la sociedad es que prefiere juzgar precisamente por el formato y no por el contenido. Por ejemplificar lo dicho, supongamos que se les presentan dos personas, una de ellas es aficionada a la lectura y la otra, a ver la televisión. ¿Cuál de ellas diría que es más culta o cultivada? ¿Cuál es más curioso e intelectual?

Si ahora les digo que la primera persona opta por novelas de ficción y románticas mientras que la segunda prefiere ver documentales sobre ingeniería y astrofísica ¿seguirían inalterables sus respuestas? probablemente no. Queda bastante claro que los estereotipos se han asentado como bases inextricables en nuestro diario tormento.

Miles de personas se pasan a diario por aquí a criticar el satanismo, a menospreciar toda cultura que no hace referencias al cristo redentor y a oponerse frontalmente a todo avance social que desafíe las leyes dictadas por aquellos que nadie eligió como poder legislativo. La antigua mano dictatorial que pretende mecer todas las cunas que huelan a dinero para imponer unas reglas que solo ellos tienen derecho a saltarse, el rey no es dios, sino la hipocresía más absolutista y autárquica que las letras puedan acertar a describir. Curiosamente, la mayoría de ellas adolecen una carestía total de cultura y de retórica y por dicha causa se dedican, cual loro, a repetir lo que sus amos les han dicho mientras los lobotomizaban. Mentes sin curiosidad que aceptan el camino fácil porque saben que no pueden llegar a cotas de entendimiento medianamente aceptables, mediocres y temerosos avergonzados que se secan las lágrimas junto a amigos imaginarios.

Citas bíblicas se acumulan en comentarios, correos electrónicos y demás medios mediante los cuales aquellos soplones dejan su impronta para recordarnos a los demás, que ellos nunca nos dejarán progresar porque sus mentes cavernarias prefieren seguir como hasta ahora a lanzarse a explorar nuevas sendas vírgenes. Solo cuando estas han sido copiadas de otra fuente, la ortografía y la gramática son aceptables en dichas improntas, pues en cualquier otro caso se puede observar cómo la incultura martillea sus vidas. Pareciere que son infantes de no más de nueve años, no conocen regla alguna en lo que a escritura se refiere, las tildes brillan por su ausencia y la lotería infernal de bes y uves dejaría cabizbajo hasta al más pulcro de los intelectuales. Tampoco conocen bien las mínimas reglas de difusión escrita, utilizan arbitrariamente localismos que rallan la mala educación y se deshacen de cualquier buen gusto a la hora de opinar, apoyándose en las amenazas más viles y en la incansable búsqueda de la ofensa que lleve a la depresión al contrario.

Siempre he pensado que ese tipo de ofensas no busca dañar por dañar, busca ofender y amedrentar para que alguien más comparta el sentimiento con el que conviven cada día. Inaprovechables patanes que son la muestra de cómo la institución que los gobierna consigue su objetivo: asustar a los necios para ponerlos a sus servicios mientras que los capan para que no piensen por ellos mismos.

A veces me planteo si todo el mundo tiene el mismo derecho a la vida, hay gente inhumana, cruel y gente tarada y demente en un extremo, y en otro, gente que piensa por sí misma y trata de avanzar mientras que cuida de los suyos. No hay nada más injusto que tratar por igual a los que son diferentes, ¿realmente es justo y bueno nuestro mundo? Si todos fuésemos iguales, la biología probablemente nunca hubiera existido, si acaso, la parte relacionada con la medicina.

Seamos honestos: ni ustedes ni yo vivimos agusto rodeados de mediocridad, de mugre, de escoria. Pero pueden estar tranquilos, ¿saben toda esa gente que muere por hacer estupideces? sí, esa gente que por hacerse una foto de ellos mismos se juegan la vida, o aquellos que cometen temeridades a cambio de cosas banales y vacías. Tengo la confianza de que es la propia naturaleza la que depura sus creaciones, Así que no sufran, porque más tarde o más temprano, todo ese rebaño será exterminado: se agotan los recursos naturales, sobra gente y todos sabemos quiénes son más prescindibles. Que baje ahora su amigo imaginario a salvarles de su destino.

domingo, 29 de mayo de 2016

La fuente del mal

Con el sol tapado por los árboles que tupían el bosque y con la intimidad de ese telón de pudor que nos cubría hasta el aura no me resultaba desabrido el pasar tanto tiempo contigo, sin ropa y sin conocimiento alguno sobre el arma mortal que ante mí se postraba.

Era una fuente tributo a una virgen, una de tantas putas que se habían beneficiado a todos los hombres del pueblo a cambio de que estos contaran a sus esposas y mujeres que eran santas y que podían obrar milagros. Tenía pequeños pliegues que emulaban gajos frutales, como los de una naranja, el mármol estaba ligeramente mohoso en dichos plisados. Tenía una base grande y gruesa que tenía forma circular cual plato, mientras que un metro más arriba había otro plato exactamente igual que el que conformaba la base, aunque con un radio mucho menor. En el extremo más alto se encontraba una repugnante imagen de aquella señora de vida alegre desgastada.

Allí chapoteábamos y jugábamos durante horas, los veranos se hacían tan entretenidos cuando no estaban los adultos para descargar parte de su amargura en nosotros, para utilizar como siempre a los niños para creerse más inteligentes, fuertes o valiosos.

Perpetúan en mí esas imágenes en las aparecemos sentados en el mármol refrescante mojados por el agua que otros utilizaban para santiguarse debatiendo sobre qué padres eran peores, sobre qué futuro era más incierto. Te quería mucho en aquella época, porque no eras una mujer sino una amiga, alguien en quien confiar, con quien jugar y de quien aprender. Las conversaciones versaban desde secretos hasta banalidades.

Me cantabas acerca de tus sueños, de cómo querías ser una persona con cultura, con conocimiento y sin miedo a nada. querías que estuviéramos siempre juntos y que murieran todos los que nos rodeaban, que fuéramos el todo para el otro. Supongo que ese egoísmo marcó mis pensamientos, marcó cada suspiro que me enfrió en mi vida.  Todos los días me despertaba con la ilusión de poder verte, era algo rutinario pero emocionante, muy pocas cosas existen en el universo que tengan ese efecto, esas cualidades.

Sabías que el tiempo podía tumbar al gigante más temible y que a nosotros nos haría fuertes mientras debilitaba a los demás. Si algo me encandilaba de ti era esa crueldad absoluta ante todo lo inferior, ese tener claro que si hay alguien mejor lo más sensato es exterminarlo porque puede destruirte y si hay alguien peor siempre es un lastre deseoso de ser eliminado ipso facto.
Siempre has sido una persona muy especial, esos pensamientos que mixturaban fobias, odio y amor realmente conseguían atraparme.

También me acuerdo que solo te miré los genitales el primer día porque no me llamaron demasiado la atención, pensaba que a ti te faltaba algo, aunque no sabía que tal pensamiento freuidiano estaba equivocado, porque en realidad tu poseías algo que yo no: auténticas armas de control mental.
La juventud: aquel milagro que uno trata de ignorar mientras que otros intentan robártela porque no supieron aprovechar la suya y hoy día son religiosos.

Pero lo que más recapitulo es ese instante en el que sabíamos que difícilmente nos íbamos a volver a ver y me dijiste:

"Todos miramos un punto en la infinitud y lo seguimos sin saber que en el fondo caminamos por una esfera de la que no podemos salir. No puedes seguir a una estrella fugaz, porque ella siempre avanza mientras que tú no dejas de rodear el mismo punto sin descanso. Es superior a ti y no puedes cambiarlo. Está bien luchar para romper los límites pero las fronteras están ahí para algo ¿No crees? bueno, supongo que de cualquier modo debo dejarte ir. Vete de aquí y trata de no volver porque este lugar está maldito. Aquí yace la maldición del "buenhombre" aquí murió toda esperanza porque perdió su batalla contra la fe. Ahora no lo entiendes, pero lo comprenderás en el futuro.
Un día tras otro despertarás niño y pensarás que todo esto solo fue un epígrafe de quien se alimenta de la locura hasta que el sol comience a molestarte una mañana y asimiles que ya eres lo suficientemente inteligente para quedarte estupefacto.
En ese tris podrás integrar que lo que ahora te digo te acompañará siempre porque yo también estoy maldita, soy parte de esa maldición y que por mucho que remes siempre acabas volviendo al puerto de partida. Pero trata de alejarte porque si vuelves aquí ya nunca podrás escapar.
Esto es una elegía, una delación, yo me sacrifico para salvarte. No vuelvas jamás porque te amo."

lunes, 2 de mayo de 2016

Mark Kerkel

Cometo el crimen en el escenario.
Horrorizados y escandalizados.
Solo algunos saben lo que quieren,
es la caída del líder.

La libertad es salvaje,
tratar de romper el dolor
hasta quedarte limpio
bienvenido al infierno.

Si cruzas ese umbral la puerta...
la puerta se cerrará...
se cerrará por siempre.

Parece inofensivo pero en sus vísceras arde el mismísimo fuego que abrasó a satanás, si entras morirás mentalmente y te convertirás en una vela más que se va consumiendo, místico e intransferible. Aquí nadie llega porque mueren por el camino a pesar de que se rompen las piernas saltando entre roca fundida y sienten que ese chisporroteo constante les deshace a cada segundo.

La respuesta no está en la botella,
tampoco en el cáncer del pulmón,
aún sin veneno consigo hacerte flotar
es este secreto que te quema pero
calma tu ánimo.
Es el secreto del intelectual,
del sabio, del erudito, del gran superhombre cuyo pensamiento consiguió ocupar la mente de Friedich Nietzsche mientras se masturbaba casi epilépticamente.

miércoles, 27 de abril de 2016

En el tejado

Le brillaban los ojos con la luz de la luna, tenía esa piel pálida que contrastaba con unas mejillas sonrojadas y siempre tenía algo de lo que hablar.

Cuando las conversaciones se vuelven intrascendentes y nadie da una opinión que pueda causar la mínima discrepancia  es porque falta la confianza o bien porque quizá simplemente se está charlando por miedo a que el silencio pueda revelar la falta de temas.

Escucho los aullidos de los lobos a lo lejos, en las cumbres nevadas donde el hombre nunca llegará por muchas veces que vaya allí. Es ese viento fresco que me hiela la cara y consigue empapar mi alma cada día, el que me hace pensar en qué será de nosotros cuando estos tiempos estén muertos. Las águilas vuelan muy alto pero nunca alcanzan el imperio solar que decide sobre la vida a cada instante que sucede y ocurre.

Sé que no debo sucumbir en este momento porque los bosques tienen una melodía triste por las noches. Esa melodía te atrapa y te atrae, el destino es el camino que tomas al nacer, pero esa música tétrica e hipnotizante puede cambiar toda tu vida en un instante, esas perlas que tanto brillan alumbran el camino porque quieren que te reúnas con ellas en aquel rincón de amor y muerte.


Tenía la piernas cruzadas y me miraba de arriba abajo, algo verdaderamente incómodo cuando no estás seguro de ti mismo o algún complejo subyace en esa fachada de gran gladiador. Como cada noche me besaba y me decía que todo iría bien, que si el tiempo mata algo es porque no merece existir y ese juez tan cruel decide absolutamente todo. Nada puede combatir a ese gigante invisible y por lo tanto es inútil enfrentarse a él: es mejor seguir remando tratando de que esos golpes fulgurantes no te alcancen a ti. Si son millones las barcas que cruzan el lago, algunas se salvarán y quién sabe cuales.

Supongo que ese amor que me atormentaba y me escocía cada día a la vez me daba la vida, es difícil de explicar pero hay que pensar que el hombre no está hecho para ser feliz porque sufre por conseguir algo y cuando lo tiene lo ignora o bien se lamenta y teme su pérdida y así no se puede vivir, es mejor la muerte, que tan miserable e hiriente, talla un hueco en nuestro corazón que nadie puede llenar ni con amor ni con penuria porque una vez te hieren en el corazón te mueren.

Les pido a las brujas que me sacrifiquen y que se den un festín porque hoy la suerte no me es propicia y porque este pesar que arrastro no es más que la falsedad del semidiós que se sabe inmortal.

martes, 1 de marzo de 2016

Ars Magna Satánica

En esta entrada tan especial quiero dirigirme a todos aquellos que están buscando su camino y que persiguen encontrar algo por lo que luchar. A todos los espíritus y almas perdidas que no encuentran su camino muy a su pesar. Busco darle el sentido a las vidas de aquellos que no las valoran, de quienes han llegado a sentirse huecos por dentro.

Voy a compartir un pedazo de mí y de mi vida. Voy a confesarles las pautas según las cuales rijo mi vida ya que muchos de ustedes me han tomado como un profeta y me cuentan acerca de sus tormentos diariamente. Sé que algunos quieren bucear en mí para encontrar el espejo que les cuente la realidad sobre quiénes son y preguntarle al oráculo a dónde deben dirigir sus pasos. No sé si eso es lo que encontrarán pero tomen una profunda respiración y sujétense porque lo que llega ahora es un viaje a lo más profundo de una persona que ha seguido desde que era un niño los mandamientos satánicos, los preceptos y la filosofía vital. No todo es agradable pero quizá aprendan más de lo que esperan.

La vida se puede desglosar en cuatro grandes etapas; en la primera todo es aprendizaje, mentiras y fantasías que nos acompañarán el resto de nuestra vida, fantasía que trataremos de revivir cada día mediante drogas, la sexualidad o los viajes espirituales. En la segunda vienen las ganas de suicidarse o las de comerse el mundo, ese periodo caótico y auto-destructivo en el que se cometen locuras que pueden arruinarte la vida y que marcarán a fuego enseñanzas en todos nosotros.
Más tarde llega un momento, una fase en la que se persigue el crecimiento y la estabilidad, se busca hacer de estos los pilares fundamentales sobre los que construir un nuevo ser y flagelarse constantemente por el tiempo perdido y los errores cometidos.
Finalmente llega el fin en el que te das cuenta de que todas las vidas son únicas y que ahora que solo queda disfrutar y recoger los frutos de tu trabajo, ahora que todos los vientos soplan a favor estás demasiado cansado, agotado y mermado como para pararte a disfrutar. Estás tan acostumbrado a sufrir que ahora la vida sin sufrimiento se siente vacía.

Yo personalmente no tuve una infancia fácil, cuando alguno de tus padres enviuda o se divorcian, cuando a algún hermano le ocurre algo rápidamente sientes que el hogar está roto, que tú no tienes una protección o una base que sí tienen los demás. Tu coraza es más débil que la de los demás así que puedes optar por acabar de destruirla para morirte pronto y tratar de aferrarte a la reencarnación como método de volver a intentar en mejores condiciones la evolución de la persona o puedes tratar de destruir las corazas de los demás para estar en igualdad de condiciones.

Ni la reencarnación existe ni vas a dañar a todas las personas del mundo. De modo que la frustración, el miedo y la auto-flagelación toman el control de tu vida. Te vuelves un ser que madura a pasos agigantados porque aprendes del dolor y de los errores. Sin dolor no hay arte, el dolor purifica y agranda el espíritu, Rápidamente mejoras en la persuasión, en el arte de la mentira y aprendes a vivir con tus propias normas. Si el hogar está roto necesita un líder y tú sabes bien que con tiranía, autoritarismo y una buena dosis de indiferencia camuflados en ignorancia y desconocimiento se puede gobernar cualquier lugar. Rápidamente te vuelves una persona caprichosa, déspota y que con puño de hierro conduce la vida de quienes le rodean.

Sé que este tipo de vida es muy común en una sociedad que cada día tiende más trampas a las familias y que la mayoría de gente que vive esta infancia acaba marcada de por vida, si además hablan español, acaban en esta bitácora.

Todo ello nos lleva al punto de no-retorno de saberse capaz y mucho más inteligente que cualquiera que se nos presente. Aquí se aprende una gran lección: aléjate de todos los que sean más capaces que tú para que nadie pueda destronarte. Si alguien amenaza tu autoridad destrúyelo, difámalo, acaba con él con juego sucio y finge ser su amigo para aconsejarle en los malos momentos y acabar de destrozarle.

Amanece y de pronto eres una persona más o menos adulta y más bien desarrollada que se cree incapaz de amar a alguien porque el pánico de que pueda abandonarte, traicionarte o morir (que viene a ser lo mismo con diferentes sinónimos) te advierte de forma inconsciente y guía tus pasos. Has aprendido a mentir, a falsear, a manipular y eres tan inteligente que te sabes capaz de cualquier logro. Poco a poco has recuperado la confianza en ti mismo y buscas ser el mejor en algo: el mejor escritor, el mejor músico, el mejor matemático... te esfuerzas por llegar al estado de divinidad en algo en particular para justificar toda tu alegría, buscas esa fuente milagrosa que sacie tu sed de muerte y sufrimiento ajenos.


Finalmente sufres la presión: otros han conseguido sus objetivos y tú no. Eres muy bueno pero nadie te enseñó a utilizar esa magia para llegar a buenos puertos. Entonces te extasias y te preguntas si realmente has hecho las cosas bien, si realmente las parejas sentimentales que con tanta ansia esperabas han servido de algo, si todo lo que has logrado tiene un significado real: tangible.

Aquí es cuando necesitas orientación, cuando te sientes azotado por gigantes de agua salada y perdido en la mismísima singularidad.

Bien yo he conseguido ser feliz a pesar de todo. No importa cuánto cueste: siempre llega la persona que te ama y que nunca se va. Siempre consigues clarificar los cielos.

Pero todo esto no llega solo así que escúchame y presta atención: si has llegado hasta aquí y has comprendido cada palabra, si has sabido reptar por los párrafos y arrastrar tu vanidad y tu narcisismo hasta aquí es que en el fondo necesitas ayuda, necesitas algo que consiga que focalices toda tu capacidad y tu ingenio en un objetivo concreto, eres una luz que puede alumbrar a todo el cosmos, tu intelecto probablemente pueda guarnecer a toda la población de ignorantes insulsos y serviles que cada día malgastan el oxigeno de la Tierra. Pero necesitas vías sólidas para no descarrilar y yo voy a enseñarte a construirlas.

Lo primero es que te comprendas: tienes defectos y virtudes y tienes que ser capaz de aceptar y utilizar ambos en tu propio beneficio. Sé que encontrarás la manera, siempre lo haces.
Utiliza las malas artes para llegar lejos pero nunca jamás te pongas al descubierto, si existe un mínimo riesgo no lo corras, sé inteligente y escóndete entre las sombras y no llames la atención: acumula y nunca dejes ver lo que escondes. Prepara miles de coartadas, historias y aprende de quienes alcanzaron el éxito.

La vida son parcelas, puedes llevarte bien con personas muy diferentes: solo busca qué quieren y ofréceselo. Prepara varias personalidades y perfiles y utilízalos a tu antojo, trata de encajar siempre y a la vez de ser único y original, aprovéchate de los demás en la medida que te sea necesario pero nunca ataques a las personas que te cuidan porque las buenas personas son necesarias para que no pierdas la batalla contra la locura. Esa es tu enemiga mortal y real.

Trata de no mezclar esas parcelas, si en una va mal que no afecte a las demás, hay que tener muchas opciones buenas por si alguna sale mal. Si las relacionas entre sí saldrás perdiendo. Distáncialas a muerte.

Nunca te rindas ante ninguna dificultad: busca bien tu talento en los estudios, en el trabajo o en el amor. En aquello que te haga feliz y que te asegure un futuro de calidad tendrás que esforzarte al máximo.
No busques vías alternativas: lucha y trabaja a diario hasta conseguir estabilidad pecuniaria, amorosa, sexual y familiar. Si además consigues buenas amistades habrás triunfado. Cuando tengas todo esto protégelo con tu vida y trata de crecer cada día: nunca dejes de aprender cosas nuevas.

lunes, 18 de enero de 2016

Manuscritos al vacío

Hace ya algún tiempo anunciamos que el email oficial para ponerse en contacto conmigo es domtblog@gmail.com
Mientras que Kroller ha preferido no publicar el suyo y dejar el contacto con los lectores reducido al apartado "comentarios". Lo cual me parece correcto e inteligente.

Durante estos meses han llegado algunas preguntas y consultas muy interesantes que se han ido repitiendo hasta la saciedad y por ello he decidido, como en otras ocasiones, hacerlas públicas. Aquí las tienen (corregidas y revisadas)

Antonio M.
Hola Domt me gustaría saber si tú crees en el demonio y cómo te comunicas con él.

Respuesta:
Estimado Antonio:
Yo no creo en entes superiores de ningún orden. Por lo tanto comprende que no trato de comunicarme con algo que para mí es inexistente.

Saschi_17
Hola (alabanzas al blog) quería que me explicases la diferencia entre satanista y satánico y cuál es mejor.

Respuesta:
El satanismo tiene dos corrientes fundamentales al igual que el cristianismo tiene el protestantismo o el catolicismo. La corriente satánica es aquella que cree tanto en dios como en Satán, tanto en cristo como en el anticristo. Dicha corriente está del lado del demonio porque lo cree más justo, bueno e inteligente que esa figura que se sitúa en la cumbre aristocrática del cristianismo: dios todopoderoso.
Son cristianos en cierto modo, que creen en la biblia y acuden a misas negras. Critican fuertemente a los ateos y a todos aquellos que no estén de su parte, suelen tomar parte en sacrificios sangrientos, misas satánicas y en muchos casos, sectas ilegales.

La corriente satanista por el contrario es aquella que estudia y comparte la corriente filosófica y moral del satanismo. Basada principalmente en un fuerte ateísmo, amor por la naturaleza, los animales (ecologismo) y el gusto por la cultura (ciencia, arte, filosofía...) Aunque estudiosa, esta corriente niega la veracidad y la naturaleza de las otras corrientes filosóficas y utiliza la suya como modelo en el que basar su pensamiento.
La admiración por la estética anticristiana y sus símbolos, utilizados más como rechazo al sectarismo en general y al cristianismo en particular que como cualquier otra cosa caracterizan a esta corriente.
Quizá un día explique más sobre dicha filosofía en el blog, aunque creo que ya hay bastante contenido como para tener una primera impresión de ella en mis entradas.

Yo pertenezco a la segunda, ni más ni menos que esa. No puedo decirte cuál es mejor; pero sí que te alejes de las sectas, del sacrificio de animales, de la ilegalidad y de cualquiera que quiera imponerte una voluntad.

Anónimo
Me pregunta en un texto largo en el que me pide consejo y me cuenta su historia, cómo puede aprender más sobre el satanismo filosófico.

Es muy sencillo: visita el blog y lee todas las entradas que puedas, comenta con otros usuarios tus impresiones y pregúntame lo que quieras saber. Aunque como siempre digo, en esto del satanismo lo mejor es tratar de conocerte a ti mismo, así acabas conociendo a los demás.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Lo que está por venir, lo que llega.

No es miedo, es más bien expectación e indecisión, siento que se acerca y que no hay vuelta atrás, si lo planteo de esta guisa creo que puedo acallar mis fantasmas pero lo cierto es que sufro por el mañana como sufro por el ayer y padezco por el hoy.

No te dejes llevar por las apariencias: yo no le temo a la noche, le temo a los ecos en la mañana que ésta precede. Pero los viajes siempre fueron mi pasión, no siempre he recibido cosas buenas, ¡claro que no! pero de algún modo los golpes los he sabido encajar sin desquiciarme, me he sentido siempre acariciado por las estrellas. Disfrutar lo bueno y aprender de lo malo: esto es la vida.

Siempre asustados: quienes se atreven en la noche, se guarnecen en el día, quienes se envalentonan con el sol cubriendo sus cabezas se ven aterrados por la luz lunar. Parece que el destino del hombre es utilizar la mentira y el auto engaño para no vivir entre temores, aunque a ti y a mí siempre nos quedará el alcohol para dicho fin.

martes, 11 de agosto de 2015

Los fracasados en su intangible soledad

Personas que siempre tratan de hundirte con ellas, personas en las que anida la maldad de verdad. Es el sadismo más absoluto y en su forma más pura y concentrada, ansían no estar solos en el sufrimiento y pretenden que mediante la herida fatal a los demás, alguien se quede a hacerles compañía en el podridero.
Bajo esa imagen de gente que aparenta estar por encima de ti, bajo las telas del destino se esconde un alma perdida que no regresará nunca.

Supongo que los conocemos todos, son los llamados fracasados y persiguen una meta muy clara: alcanzar un lugar de cierto poder de decisión sobre personas necesitada o débiles y desde esa cima de la duna hostigar eternamente a quien se cruce en su camino, malograrlo y así poder quitarse ese peso de encima, esa culpabilidad. Quieren dejar de sentirse inútiles, estúpidos y poder levantar la cabeza por una vez en su vida.

En mi caso no hay lugar para la duda: conocí a dos personas de tan baja calaña en la escuela. Dos profesoras pérfidas y acomplejadas que en todo momento pretendían esconderse bajo la piel del cordero, esperaban a ese momento clave en el que empezar sus torturas psicológicas contra aquellos que ellas consideraban débiles e inferiores. Igual que el león busca la pantera enferma o tullida, aquellas furcias buscaban a quien parecía tener cierta dificultad en los estudios, quizá en las relaciones sociales o tal vez centrarse en quién más alboroto causaba.

La excusa que integraba la coartada era fácilmente indentificable, y es que, quién puede culpar a una maestra de tratar de poner orden, quién la puede culpar de ser algo estrafalaria en su metodología del castigo o la regañina...

El reinado del terror, las frases que buscaban hundir morales, las puñaladas dialécticas y las humillaciones en público no tenían parangón, cuál martillo en guerra golpeaban sin vacilar buscando causar el mayor de los males.

Recuerdo una de las víctimas, amigo cercano, un compañero de manada a quien dedico este presente, se entristecía y se infravaloraba, casi habían acabado con su autoestima. Pero quizá la vida le quiso dar otra oportunidad, le habían bendecido con el satanismo, con la mirada crítica, el cuestionamiento de lo establecido. Y empezó a preguntarse porqué él no era válido, porqué él debía conformarse con menos, quiso arrancar de su ser esa idea que le menoscababa y le soslayaba y decidió levantarse contra todo. Contra sus amigos, contra su educación, contra su patria, contra todo lo que le venía preestablecido, pateó, rompió y salió como pudo de ese laberinto que había formado con los escombros.

Salió adelante, ¡vaya si lo hizo! consiguió estudiar y formarse en lo laboral, mientras los "éxitos" en lo personal caían por su propio peso. Aceptado y admirado, querido y buscado se haya, en una cumbre que le ha llevado mucha sangre y muchos sueños rotos alcanzar.

Claro, hablando con él y recordando viejos tiempos nos reíamos con ironía (el humor del inteligente y del ignorante que finge serlo) de todo aquello, de aquellas arpías venenosas y sin moral que habían tratado de destruirle a él y de atacar a quienes nunca nos fuimos de su lado. Así que decidimos entre jugo de dioses que era el momento de responder a esa provocación sin ponernos límites ni filtros.

Nos presentamos por la mañana en el colegio sin previo aviso, recuerdo que tuvimos a bien esperar un rato hasta la hora del descanso fuera, ya que no hubiere sido políticamente aceptable que nos hubiéramos tomado la libertad de entrar e interrumpir una de esas desagradables torturas mesiánicas que aquellas mortajas de la ignorancia aplicaban a los infantes.

Cuando llegó la hora de la verdad nos enteramos de que una de ellas había muerto en su soledad, el estrés y la tristeza de una vida sádica pero vacía se la habían llevado por delante. Y no puedo decir que me desagrade la idea de imaginármela llorando y retorciéndose de dolor en la soledad de su salón mientras el último hálito de la vida se le escapa y pasan por su cabeza esos momentos de amargura y de tristeza que le oprimen más el pecho y la hacen padecer hasta que la justicia toca a su puerta y la hacer partir prematuramente. Esa sensación de no haber sido amado, de haber pasado tus días como un ser despreciable que repugna hasta al más maquiavélico, de morir solo porque nadie te quiere, creo que fue un fin que encajaba hasta el último resquicio con la siembra que ella misma se había procurado todos aquellos años. Me resulta imposible negar el hecho de que me hubiera gustado estar presente en ese gran momento para mirarla con indiferencia y probablemente empezar mi júbilo aún cuando era capaz de sentir.

De modo que la alegría y el gozo iban tomando posesión de nuestras almas cuando vimos aquella silueta desencajada y hedionda que se quedó clavada de pronto. Miramos a aquella fastidiosa mujer con desprecio y ella nos devolvió la mirada con asombro e incredulidad. Se dibujaba en nuestras caras esa sonrisa que refleja la superioridad de quien ha triunfado por encima de las adversidades y desde la bondad y mira con sarcasmo a aquella malvada criatura que nunca perdió nada porque nunca tuvo nada y ahora está enterrada en su propia inmundicia y pide clemencia.

Así que mi compañero se acercó a ella y con la cabeza alta y los ojos destrozándole las entrañas le dijo que estaba muy agradecido porque con sus intentos de hundirle le había alzado, porque no todos encontramos un motivo para luchar en la vida, pero el suyo era devolverle la bofetada que ella le había propinado con una fuerza mil veces aumentada. Que cada ataque, cada mala acción le habían hecho aprender y que ahora su vida era realmente exitosa y todo gracias a que ella era una amargada infecta que vive entre falacias y cinismo. Pude sentir cómo la rabia y el miedo se apoderaban de ella. Aquel a quien consideraba hundido o quizá muerto gracias a que ella le había arruinado la vida le miraba por encima del hombro y se burlaba de ella en sus narices.

Ya no tenía poder, ya no tenía nada, estaba vendida a su suerte porque el niño era más grande, más fuerte, más inteligente que antes y que ella. Quizá fue eso lo que la impulsó a llamar a sus compañeros para que acudieran a socorrerla, pero nosotros ya nos estábamos yendo. No dijo nada, se quedó plantada recibiendo todo aquel orín en su rostro  y luego pidiendo auxilio, fue la mejor experiencia en muchos años, realmente estoy orgulloso de haber conservado a esa persona entre mis amistados próximas todo este tiempo.

Pero no he escrito esto únicamente a modo de felicitación, también lo escribo para animar a todas aquellas personas a que se fundamenten en las bases del satanismo, no el de torturar animales indefensos o convocar fantasmas inexistentes. Sino a aquellos satanistas ateos que simplemente utilizan el satanismo contra arma arrojadiza contra el sectarismo y como filosofía de vida, y es que este lo que nos dice es que hay que luchar contra lo que nos imponen, hay que preguntarse siempre el porqué de las cosas.

Nunca aceptéis la derrota definitiva, la rendición, seguid al pié del cañón y aplastar a aquellos que intentan hacer lo propio con vosotros, no os dejéis domesticar, sed rebeldes y justos, buenos y pacientes. Tened agallas y no os dejéis amedrentar, la filosofía satanista nació para oponerse al cristianismo, ahora es un escudo contra el resto de sectarismo que promueven y promulgan la ignorancia como el primero. El conocimiento el auto-didactismo y la confianza en uno mismo frente al miedo, la miseria y la aceptación.

jueves, 3 de abril de 2014

La vida

Qué fácil era verle inspirado aquellas noches de bohemia señor K, sólo había que sentarle frente a un piano. Supongo que en el fondo aquella tela roja que cubría la banqueta y que hacía juego con el cobrizo de la madera que cubría la parte inferior de las paredes de la sala daba el tono justo de intesidad para no decaer.
La noche se hacía especialmente plácida con aquel olor a rocío por la madrugada, con el silencio que acompañaba a las melodías improvisadas y aquel inamovible humo del tabaco que daba la impresión de que todo era onírico. El contraste entre el frío de la noche, con aquella oscuridad que te podía tragar y la calidez de ese pequeño club en el que sonaba al volumen justo la mejor música era lo que nos hacía pensar que estábamos en el mejor sitio del mundo.
Si uno se detenía a pensar: era mucho mejor estar en la sala caliente y resguardado en ese estado etílico que estar en la calle a merced de la noche y respecto a otros lugares... bueno: quién sabe, en aquel momento la vista no divisaba nada más y según el juicio del hombre sensato nada que no pueda ser abarcado con un golpe de vista existe.

No he podido olvidar ni un solo minuto, la bebida era excelente, la música sonaba armónica y como buena improvisación nunca se repetía. Era tal vez lo más místico: no existía el tiempo, ni el dinero, tampoco había confrontaciones entre hombres porque todo el mundo estaba boquiabierto contemplando la inmensidad de sus almas por primera vez. El público estaba tan alucinado de ver su interior y cuán amplio era que no podían hacer otra cosa. El cúmulo de sensaciones marcaba la pauta: A veces una gran alegría, una alegoría a la vida. Celebración, primavera, amor, paz y comunión entre hombres.
Otras veces sentimiento de asombro, profundidad, preguntas vitales y deseo de conocer, de sumergirse en el mar de dudas hasta hayar las respuestas en el fondo sin miedo a ahogarse.

La especie humana ha sido diseñada para reunirse en grandes multitudes y observar a un virtuoso con asombro, porque ello les hace ver de lo que es capaz cualquier mortal que tiene la dedicación, la severidad y la paciencia para rebuscar en sí mismo, para acallar el ruido de fondo que nos impide reflexionar y pensar, para sentarse delante de la persona más importante del mundo que somos nosotros mismos y preguntarnos qué queremos, cómo nos sentimos, para decirnos que no importan los errores cometidos, que nos queremos, que nos vamos a apoyar hasta el final, que nunca nos traicionaremos y que estas charlas continuarán siempre que lo necesitemos. Abrazarse a uno mismo es lo más hermoso e increíble, porque en realidad no necesitamos más en la vida. Tenemos las herramientas que tiene cualquier otro, las facultades y la posibilidad de progresar y mejorar cada día hasta el último.
Si uno lo piensa bien todos los problemas vienen por lan interrelación entre personas. Cuando dependemos de alguien siempre se van al traste nuestros sueños. El egoísmo de los demás nos destroza el alma. Es por ello que hay que cuidar al único compañero que nunca será egoísta y no nos engañará. El Alter Ego.

Por ello es tan importante ser público de una función en la que un virtuoso nos demuestra que un hombre solo que se respeta y se ama a sí mismo es un hombre perfecto en todos los aspectos. Bueno, quizás también porque nos enseña como se debe vivir en sociedad, aunque estemos entre una multitud, no hacemos caso a absolutamente nadie más que a nosotros mismos: nos escuchamos reflexionar. Estamos rodeados y aislados, eso es la vida y fue usted mi profeta señor K, qué poco hacía falta para inspirarme, sólo necesitaba que me sentaran delante de un piano.

Domt