Este blog, es el rincón para todos y cada uno de los fieles seguidores de la iglesia satanista, también para nuevos iniciados y curiosos que buscan información y desmitificar el satanismo.
viernes, 10 de junio de 2022
Es sólo un peón
martes, 26 de octubre de 2021
En Inglaterra hasta las tantas
Siempre se ha dicho que en los lugares en los que más violencia hay es en aquellos en los que la gente es fea.
Claro, pensemos en aquel guerrero medieval que después de una justa o una cruzada era emplazado a volver a su hogar, con una mujer horripilante y unos vástagos que le parasitaban el alma. Perdería para siempre el olor a especias y nunca más cataría las mieles del oriente a cambio de una pintura que se estropea a cada segundo. Una pintura que quizá le gustó hace algunos años, cuando su catálogo era mucho más reducido. Sin duda merecía la pena morir atravesado por una lanza.
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El maestro y yo nos sentíamos beodos, teníamos ganas de cometer errores aquella noche, pero en el norte de Inglaterra todo cierra pronto, la gente suele embriagarse en cuestión de minutos porque saben que la cuenta atrás comienza demasiado temprano. Nosotros, los calamocanos profesionales, necesitamos toda una noche para cagarla. Comenzamos a pasear sin destino fijo, de forma sandia y deteniéndonos para darle un trago a la petaca hasta que divisamos un lugar abierto aún a esas horas de la noche. Entramos.
Había un esclavo disfrazado de clase media en la puerta, nos pidió identificación y nos dejó pasar mientras nos seguía con la mirada.
-Maestro... creo que esto no es... -balbuceé-
-¡Esto está lleno de putas y acomplejados! -espetó el maestro-
-Escuche maestro, creo que es un burdel.
-Pero, ¿no te acuerdas muchacho? ayer tomamos un barco hasta Londres.
-¿Qué? no le entiendo.
-Ya sé que estamos en un burdel, veníamos a esto, precisamente aquí.
-Disculpe, pensé que veníamos a conocer más este bello país y a reclutar gente.
-Eso es lo que vamos a hacer, aunque lo del reclutamiento habrá que postergarlo.
Una pelea interrumpió nuestra conversación, un hombre obeso golpeó con su mano en la cara de un señor parecido físicamente a él. Rápidamente se unió gente a la trifulca y comenzaron a volar botellas e insultos poco originales.
-Maestro, deberíamos irnos, ni siquiera sé por qué se están peleando.
-Supongo que la belleza es inútil en estos casos. Piensa en tu cuadro favorito, después agrégale un nauseabundo olor que se intensifica mientras lo disfrutas. Por eso se pelean.
-Mire maestro, estamos ebrios y usted no habla con claridad, mejor nos vamos de aquí.
Agarré del brazo al maestro y le guie hacia la puerta mientras él gritaba a los cuatro vientos:
-Cumplan, cumplan su papel de plebeyos, la brecha entre la realeza y los plebeyos es lo que mantiene a este país vivo. Mind the gap!
miércoles, 16 de diciembre de 2020
No te hace bien
-Eres tan dulce y joven que a penas puedo contener la sonrisa, la cual es fruto de compartir estos momentos a solas contigo. Esa mirada cargada con inocencia y que no puede ver el mal que asola a su especie, lo simple de tus pómulos o esos labios que parecen contener aquello que nadie más se atrevería a pronunciar en mi presencia.
-Creo que deberías ser más impulsivo, abandona ese castillo en ruinas, esa cárcel de cristal en la que asesinas tus pensamientos, en mi humilde morada siempre habrá un lugar caliente para ti.
-Me gusta cuando te sorprendes por ver una nube con una forma peculiar, en realidad no existen dos nubes iguales y aún así sigues emocionándote cada vez que alzas la vista, la ternura de esos momentos es quizá mi última cadena, en lo más recóndito de tus ojos yace lo que sostiene la última gota de humanidad que aún atesoro.
-Me dices todo esto, pero nunca me cuentas porqué no te alejas de ella, aún eres una persona juiciosa y no puedo creer que dejes que siga consumiéndote cada día. ¿Vas a dejar que se seque esa última gota de la que me hablas?
-No es tan elemental como piensas. Guarezco esa gota en ti para que así no sea capaz de arrebatármela. Aún así, tú te irás de mi lado irremediablemente, es algo que no puedes gobernar. En ese momento, cuando te conviertas en un recuerdo, ya nada me atará más a la cordura.
-¡Yo nunca me voy a ir! ¡sólo la muerte puede alejarme de ti!
-En cierta medida, sólo estás confirmando que ese día llegará, aunque no sea intencionadamente.
-¿Acaso hay algo que yo pueda hacer contra la muerte? si pudiera pagar el precio de la eternidad, gustosamente lo haría, fuere cual fuere. Pero, la muerte también te alejará de ella ¿no es así?
En ese instante encendí el último cigarrillo que me quedaba y me levanté mientras ella me miraba ojiplática. Su cara de contrariedad y sorpresa me susurraba que debía marchar, ni ella ni yo estábamos preparados para aquel momento. Me permito dudar eternamente, sólo son alucinaciones alimentadas por quien me roba de mi condición terrenal, volveré a este lugar en otro momento y recordaré cómo el viento mecía los árboles mientras la muerte asolaba todo cuanto yo había querido alguna vez. Volveré a este lugar y caminaré occiso preguntándome de nuevo si todo es una alucinación, un desvarío, si en el fondo no habré perdido la cabeza otra vez. Quizá me falla el juicio cada vez que vuelvo a este lugar; las épocas cambian, los rostros se difuminan y los pozos se secan, sin embargo, la lluvia volverá a caer, el viento soplará de nuevo y yo volveré a preguntarme si mis recuerdos son míos realmente.
lunes, 23 de noviembre de 2020
¿Qué es eso de la religión?
Mientras paseábamos por aquel bulevar sin final, escuchábamos el correr del agua, que silenciaba gradualmente las voces de la muchedumbre. A lo lejos se vislumbraba una figura inconfundible, una fábrica de perdón, una hermosa iglesia que se alzaba imponente entre modernos rascacielos plagados de oficinas de banca y empresas aseguradoras. Pisando unas hojas ya secas por la implacable caricia otoñal, aquel crujir evocó en mí un pensamiento y con él, una reflexión que no dudé en compartir con el maestro.
-Maestro, ¿qué es realmente la religión? -pregunté curioso como el niño que habla por primera vez con su padre de sexo-
-¿La religión o las instituciones que las promueven?
-No sabría cómo responder a eso.
-Presupongo que recordarás aquella noche tan amarga en la que no podías dormir y sufrías sofocos incesantes que hacían palpitar tu juicio, esa penumbra que penetraba en tus fueros internos y te hacía replantearte el sentido no ya de la vida, sino de tu propia vida. Recorrías apresuradamente los argumentarios que guardas en tu mente tratando de encontrar uno que no te condujera al suicidio. Descartaste rápidamente aquellos que tenían que ver con el dolor o la decepción de terceros, pues bien sabes que nunca los verías estando ya muerto. En esos instantes en los que parece que vas a tomar una determinación sin marcha atrás, otros como tú recurren a una fuerza suprema que les empuja a la vida y les aleja de la oscuridad, ¿entiendes?
-Creo que sí, ¿los temerosos crearon a dios para justificar el sufrimiento que es vivir?
-En cierta medida, lo que ocurre es que hay quienes entendieron que para paliar el sufrimiento de los demás debían transmitir la idea de un ser incontestable y que realmente pudiera preocuparse por todo ser vivo al mismo momento, en cualquier lugar. A cambio, claro, decidieron que cobrarían la voluntad. Cuanta más voluntad, más sencillo sería llegar a todos los rincones y así acabar con el sufrimiento de todo ser humano capaz de entender la premisa.
-Pero no todo el mundo cree en la premisa, ¿no es así?
-Quienes crean a dios no pueden creer en él, eso es evidente. Los ateos, quizá los herejes somos el grupo de personas demasiado inteligentes como para confiar nuestro destino en una creación de otro humano. Claro que, al contrario de lo que se ha creído, la iglesia nunca tuvo reticencias con este precepto, un ateo por el hecho de serlo, nunca fue pasto de las llamas purificadoras. Lo que ha perseguido siempre la sagrada institución es la difusión de la palabra de la razón, de la ciencia. No ya porque supusiera un revés pecuniario, sino porque se planteaba la idea de que aquellos seres racionales que difundieran la verdad y arrojaran a los hombres llanos a la senda del pensamiento y el descubrimiento, en cierto modo, estaban condenándolos a noches como la que tú bien evocas cuando sufres.
-¿Se trata pues de engañar a la gente para que no sufra?
-La gente es un concepto absurdo, pues bajo esas túnicas que esconden pleitesía a aquello que dicen castigar, siempre ha habido la suficiente capacidad intelectual como para comprender que las personas realmente talentosas nunca podrían creer en aquello que ellos predican fastuosamente. Nunca se puede engañar al sabio, aunque sí confundirlo. De modo que su objetivo siempre fueron las ovejas, nunca los lobos.
-¿Deberíamos pues aceptar que en cierta medida es mejor conservar la religión para que los simples de mente no sufran?
-Puedes guardar el sufrimiento para ti, pero ello redundará en la idea de la soledad, casi inseparable del castigo de la inteligencia. Otros muchos sabios sin embargo, decidieron compartir su desazón interna con el resto del mundo, por ello la santa iglesia decidió castigarles, porque no perseguían compartir la verdad para trazar una línea de partida y alcanzar el conocimiento como una manada que busca agua en el desierto, sino, equiparar a inteligentes e incapaces sumiendo a los segundos en esa espiral de autodestrucción y caos mental que desnuda a la realidad. La iglesia siempre protegió a los débiles alejándoles del sufrimiento y castigando a aquellos que se prestaban a ofrecer la resaca sin el brebaje.
Extracto del libro maldito. Athanatos.
lunes, 29 de junio de 2020
¿Se hace el mundo más pequeño cuando mueres?
Piénselo por tan solo unos segundos, ¿cómo voy a tener miedo a la muerte si esta me llegará irremediablemente? ¿por qué no adelantar a voluntad ese momento y decidir por mí mismo cuándo sucederá? podría en un pestañeo acabar con los sistemas físicos que me sostienen del lado de lo real para viajar al mundo espiritual. No le habla la depresión, sino la duda razonable de todo ser vivo, o que al menos se siente como tal.
-Esa argumentación llega tarde, no porque la haya escuchado miles de veces, sino porque me produce cierta congoja observar cómo salen de tus labios a una edad tan tardía. Cuando yo era un muchacho, toda persona cabal interpretaba la vida tal y como tú la acabas de revelar. Quizá tenga algo que ver con el aumento de la esperanza de vida. No sé. De cualquier modo, te voy a decir en qué punto ese argumento se convierte en un sofisma. Y es que desde el instante en el que quieres decidir sobre tu vida, sobre el fin de esta más bien, tu cosmovisión se derrumba por completo.
Entiende que eres parte de la naturaleza y que el suicidio, como tú veladamente planteas, no es más que la prisa por resolver ese puzle que tanto aterra al hombre inteligente. Si realmente no existiere nada más allá, en ese caso, estarías malgastando un tiempo verdaderamente valioso, aunque sólo sea útil para obtener placer. Si el placer existe es porque la naturaleza quiere que lo obtengas, te ha diseñado alevosamente para que lo busques sin descanso, te da una señal verdaderamente divina y excluyente que te muestra el camino a seguir.
En caso de que sí exista algo más allá, ¿cómo defenderás tu fatal decisión? ¿podrías verdaderamente no arrepentirte de haber quemado una etapa de forma prematura? ¿cómo argumentarías ante los que se encuentran en ese otro lado que tú desprecias aquello que ellos tanto valoraron y en tal alta estima tuvieron durante toda su etapa vital?
Sea como fuere, la realidad es que la naturaleza te ha adiestrado para obtener placer, por lo tanto, ya que tiene poder de decisión sobre tu existencia y sobre la de todo lo que alguna vez conocerás, deberías obedecerla. Te estoy mostrando al dios que tanto ha buscado la humanidad.
Si tan solo somos seres condenados a replicarse en un experimento sádico en el que lo único que importa es cuánta descendencia tienes y luego eres borrado de toda existencia, y por consiguiente, privado eternamente de cualquier tipo de percepción, que es lo que realmente te asusta, ¿no merece la pena disfrutar cada segundo y seguir el curso de la naturaleza? ya sabes cómo han acabado todos los pueblos y señores que se han opuesto a la naturaleza, esos sufrieron y fueron masacrados, ya sea con un cataclismo o con un deseo de suicidio permanente. No seas como ellos, no te conviertas en tu maestro, pierde todo miedo y vive cada día a sabiendas de que tal vez sea la última página que escribas; la última función que representes. ¿La transcendencia? en el universo todo perdura eternamente: cada gesto, cada gemido viajarán hasta el confín de la creación en diferentes momentos. La transcendencia es intrínseca a la existencia.
Vende mi alma - Athanatos
miércoles, 1 de abril de 2020
Llévame a cero de nuevo
Yo he vagado por tus desiertos interiores, donde camuflas la pesadumbre, donde escondes tus más sinceros temores y te preguntas por qué la muerte te rodea allá donde vas una vez más. No logras ver que una maldición que hostiga a todo cuanto no eres tú, jamás merece ese calificativo.
Mal de ojo, ansiedad, posesión demoníaca, depresión o cualquier otra floritura del lenguaje para engañar a tus contemporáneos y pedirles un rescate por tu alma, pero un rescate que no pueden pagar. Sólo yo puedo soliviantarte, amordazarte y estremecerte. Soy la sombra que te acecha y soy la imagen que nunca desaparece de tu cotidianidad. Allá donde mires verás mi figura, cuando se apaguen las últimas melodías escucharás mi salmodia, y cuando desfallezca el menos insignificante entre los insignificantes acudirás a mi llamada.
Como un niño sobre su columpio juegas a la ignorancia. Resulta sencillo doblegar y recrearse con meras marionetas que no son ni serán capaces de verte como realmente eres porque habitáis en planos desemejantes. Pero jamás se puede someter a un ídolo por razones bien distintas pero igualmente fundamentales, es por ello que nunca consigo encerrarte entre mis carnes eternamente, sin embargo, el tiempo transcurre por mis laderas esta vez y cuando el ardor del planeta no pueda ser contenido por la diosa Pele, en ese instante tan carente de sentido e importancia para tu esencia, volverás a tenderme la mano.
Candentes candelas con azulados fuegos, desvastad la última gran plaga para que pueda aquel que nunca desfallece yacer a mi lado sin inquietud.
viernes, 20 de marzo de 2020
Aguanta hijo, aguanta hija
En un planeta que no deja de girar, nada escapa al destino y apenas nada puede oponerse al tiempo. Damos por sentado que, alejándonos de sofismas, todo cuanto ahora acontece en las zonas nórdicas de nuestro esférico hogar pronto acaecerá en todas partes y ahí ya no habrá escapatoria. Nada parece escapar a las garras del monstruo, si bien resulta axiomático e irrefutable que sí se puede escapar de ellas. Quizá la juventud, tal vez la vigorosidad y causas difícilmente comprensibles para el humano influyan de forma capital, sin embargo, la verdadera devoción por la vida sigue siendo el pilar fundamental que sostiene nuestra existencia. El miedo no nos debilita como muchos creen, el pánico sí puede destruirnos por el contrario. No hay nada de despreciable en vivir en estado de alerta, llámenlo ansiedad o stress si así gustan, pero cualquiera que sea el destino de su bautizo, jamás se avergüencen o se vilipendien por ello.
La cadena de infortunios que parece perseguir para darnos caza nos angustia, pero debemos permanecer fuertes y sosegarnos, apacigüemos nuestras almas con el infalible método que antaño nos permitió sobrevivir a plagas, guerras y hambrunas: el conocimiento. Aún cuando parezca tambalearse toda nuestra sociedad, alumbremos el recuerdo dormido de que somos los frutos de unas semillas que cruzaron umbrales mucho peores. Desde los primeros homínidos bípedos hasta nuestros días, la incontable cantidad de desdichas y envites del destino han tratado de exterminar a la raza humana y a sus predecesores más ancestrales con toda suerte de felonías y canalladas. La supervivencia nunca fue cosa fácil, los humanos siempre han sacrificado a porciones de su población con la esperanza de que tan incierto sacrificio permitiera que los supervivientes pudieran seguir masacrándose entre sí al tiempo que se flagelan con deidades que ellos mismos crean y amoldan a los tiempos que viven.
Aún a pesar de toda la pesadumbre que nos evoca el saber que muchos iguales caerán estos días y que les será negada hasta la más mínima esperanza, aprovechemos este trágico vals para mejorar, leamos las obras con menos censura que ha parido la literatura y dejémonos llevar por la música compuesta con verdadera emoción, la única capaz de hacernos llegar sentimientos que muchos ni conocen hoy día.
Les recomiendo su bebida favorita mientras sienten los anhelos de un hombre que jamás entendió la libertad https://www.youtube.com/watch?v=_z8TZjcqYhY
miércoles, 22 de enero de 2020
Mi primera vez
Me dice que hoy iremos por fin
Juntos esta vez, ella me llevará a su lugar oculto
Hace frío y ha llovido recientemente
Después de una larga caminata, saca la botella
Bebo de ese néctar tan inhibidor
Su perfume va entrando en mis entrañas
Nada parece turbado
Un par de tragos más y nos adentramos
Escucho a la jauría graznar desde la distancia
Ni un ápice de vida inteligente
Pero a su vez, la felicidad desbarata mis conclusiones
Un camino benevolente aunque amenazador
Sin vuelta atrás entierro a la ansiedad
Un par de pasos más y ya no seremos
Si existe algún poder supremo, aquí no yacerá
Luces despampanantes, sonidos eléctricos
Movimientos espasmódicos
La locura a tan sólo un paso
El ruido es tan desmesurado que no me oigo pensar
Me muevo epilépticamente y veo al bailarín paranoico
Patético personajillo con hambre de vísceras
Él sonríe y enciende otro incienso envenenado
Entonces Lú toma mi mano
Después de aquel beso comencé a ver sangre en las paredes
La luces tienen cierta armonía
¿De qué sirve la armonía si no se percibe?
¿De qué sirve algo si no se percibe?
Todos sentimos lo mismo
Hagamos estallar una revolución
Volvámonos orates y veamos dónde acaba
Frenesí, extravagancia, enajenación, esquizofrenia
Él perdió el control, derramó sangre de compinches
Nuestra revolución jamás se hará
Cómo revolucionarse sin unión
Ya no baila, ahora sólo sonríe ensangrentado
Lú me dice que nos quedemos un poco más
La música sólo vive ahora en mi cabeza
La gente huye azarada de este baile macabro
Ella quiere escuchar la última nota
Quiero terminar esto
Deseo que el baile acabe cuanto antes
La beso sin parar pero nunca se sacia
No acabaremos el baile hasta que no le regale una rosa, me dice
Lú ahora yace en una fría tumba
La acompañaré tal como ella me convoyó a mí
Camino cercenado por falta de brío
Exiliado en el patetismo porque soy demasiado bueno para los mejores
lunes, 30 de diciembre de 2019
Lo nunca dicho
Está loca
Y lo sé
Me gusta
Así como la primavera y el otoño son prescindibles
Deja que la calidez del ron toque tu alma, indecible
Joya que no se deteriora, ¿dónde están los placeres?
No puedo negarlo, esa locura me ata al mundo
Cegado por su conducta maníaca me hundo en su pecho
Entonces le pido un beso a la luna, que mira con desdén
Todas las estrellas se apagan y se encienden en un instante
Sólo quien nunca deja de mirarlas es capaz de verlo y beberlo
La oscuridad nos aguarda, no importa cuánto nademos
Rezo a quien esté escuchando que la luz se deshaga ya
Si oscuridad es lo único que llegará, que llegue ya
El jugo carmesí teñirá el universo de blanco
Entonces ella me besa y me dice que sólo está oscuro cuando los ojos se cierran
Si no hay luz, entonces la fabricaremos nosotros
Privilegio siempre buscado, estar vivo es el culmen del placer
Nacido humano, sólo nosotros apreciaremos la obra completa
Vicisitudes del sentir, amar, creer y morir
Disfrutemos al máximo cada gota de lluvia
Tal vez sea la última
¿El sentido de la vida?
Cantan los pájaros en la mañana, los grillos al anochecer
Sin música qué aburrido sería existir
Sin ti qué simple sería vivir
¿El sentido de la vida?
El único sentido de mi vida eres tú
Ver florecer, sentir cada ciclo como el último
Fuerza misteriosa que nos impulsa
Tal vez somos los elegidos
Cuesta creerlo, el sentido de la vida
Pero quién sabe, al final del camino quizá espere algo mejor
El Edén no puede arder, porque el fuego está en la Tierra
Disfrutemos esta copa como si fuera la primera
Mañana morirá otra estrella, colisión de corazones
Un día más contigo, uno menos para verte
Cada segundo es la historia de la percepción
Viviré para siempre, comencemos a ponernos cómodos
NSMONA - Vivalbum Etherum
viernes, 23 de agosto de 2019
Tan bonita...
Eres bella, tan bella...
¿Puede alguien realmente describirte?
Si tan sólo pudiera desdibujar la locura del arte
Tantas empresas fallidas para arrebatárnoslo
Tantas piedras lanzadas desde el futuro
Pensaron que el tiempo nos separaría
Ilusos humanos con mentes débiles
Qué poco aprecian su corta existencia
Dejo que dances para mí y me emborracho de ti
Que la candela no sea lo único que calienta esta sala
¿Pueden mis ojos atrapar tanta belleza?
La muerte nos acecha en cada matorral
Eres tan pequeña como la luz natural
Me pides una última canción antes de volver
Yo le regalo a tus oídos lo que tú a mis ojos
La última verdad es que eres demasiado bonita para ser vista
Increíblemente bella como un diamante
Cuando no puedas dormir escucha esta canción
Estaré siempre para ti
Quien sabe esperar siempre es recompensado
Pongo melodía a tu vida cada día
Incluso cuando no puedo jugar contigo
El sol ilumina tus brazos en el amanecer
Tu pelo se ver más claro ahora y tus ojos brillan
La musa de todos mis actos crueles
La instigadora del crimen y la conspiración
¿Podremos pasar esta noche juntos?
Escucha, ahora que no puedes dormir
El cielo se rompe y se deja entrever el amor
Soy un regalo que te envía la creación
Soy la muerte, el exterminador, tan sólo sirvo a Dios
Cada vez que no puedas dormir...
Athanatos - Olvido y dudas (1432)
martes, 6 de agosto de 2019
Recuperemos lo que es nuestro (II)
Mientras escuchábamos un par de puertas abrirse y nos asomábamos por la ventana de su salón comenzamos a juntar nuestras caras y noté cómo comenzaba a sonreír, algo que pasaba como mucho un par de veces al año.
Se escuchó una explosión mayor que la anterior y un grito sordo a lo lejos, un alarido que perturbó aquella calma que era casi tangible a esas horas de la noche. Salimos con disimulo de su casa mientras nos camuflábamos entre todas las personas que salían de sus hogares y marchamos junto a ellos en dirección a la caja metálica, fuente de aquel ruido irrepetible.
Pisábamos ramillas pero no oíamos ningún crujir, pues un llanto estremecedor que cortaba el viento lo impedía. Fuimos caminando más rápido hasta que los árboles se apartaron y pudimos contemplar aquella sugestiva escena. Un padre de familia del pueblo de al lado había tratado probablemente de reparar sin éxito aquel aparatejo, ahora yacía petrificado y quemado en el suelo, con una mano completamente fundida, prácticamente desvanecida, se veía el interior de aquel brazo destrozado, casi despedazado.
Su mujer, ataviada con un pañuelo en la cabeza y una larga prenda blanca de vestir que aunaba la parte superior del cuerpo con la inferior así como una chaquetilla color ocre de lana y unas botas marrones completamente agujereadas y desgastadas, lloraba de forma escandalosa mientras trataba de no desmayarse. Esa respiración agitada y taquicárdica, esos ojos marrones llenos de lágrimas y esa nariz moqueante e irritada. Sus manos trataban de sujetar su cabeza tapando su cara, pero se detenían a medio camino, no tenía fuerzas ni para flexionar el codo. Estaba rota de dolor, muriendo por dentro mientras el pánico y la pena se apoderaban se un cerebro que marchitaba a cada segundo. El trauma, la castración de capacidad intelectuales y sentimentales...
A su derecha estaba la hija de aquella mujer y el hombre electrocutado, tenía los dientes superiores asomando, los ojos todo lo abiertos que le permitían sus párpados y una media melena castaña alborotada y desaliñada. Su expresión estaba congelada, al igual que todo su cuerpo, no se movía, parecía no respirar mientras miraba al infinito, aunque sus ojos apuntaran al cadáver de su padre. Pasados unos segundos, su cabeza comenzó a moverse de un lado a otro apenas unos milímetros, más que in giro era una vibración, un movimiento involuntario y repetitivo. Parecía estar tratado de negarse a algo pero su cuello rígido no se lo permitía, por ello aquel temblor ladeante.
Su hermano, que tendría unos diez años, es decir: dos más que la niña paralizada, miraba al suelo mientras las lágrimas le empapaban la cara.
-¿Qué le ha pasado a papá? ¿está muerto verdad? ¿por qué...?
Uno de los ancianos allí presentes volteó al chaval para sacarlo psicológicamente del momento y tomándole la mano comenzó a alejarlo. Pero se detuvieron instantáneamente porque la madre del muchacho comenzó a gritar todavía más fuerte y se desplomó en el suelo. El niño soltó la mano del anciano y abrazó el cuerpo de su madre mientras gritaba "¡mamá! ¡mamá! ¿qué te pasa? ¡mamá!"
La angustia hacia mella en los presentes y aquel anciano abrazó al niño. Todos se fueron portando el cuerpo de la madre hasta su casa para tratar de reanimarla. Todos se marcharon a la carrera y dejaron a aquella niña sola, que seguía ensimismada.
Entonces ella se acercó a la niña y le dijo:
-Si quieres ir con tu papá puedes hacerlo, sólo tienes que abrazar muy muy fuerte eso negro (haciendo referencia a un panel metálico que había dentro de la caja).
La niña comenzó a mirar a ella a los ojos y su expresión se modificó ligeramente, fue un cambio casi imperceptible, parecía más horrorizada incluso que antes. Ella prosiguió:
-Tu mamá se va a morir y tu hermano no te quiere, ve con papá, ¡vamos!
Yo observaba toda la escena sorprendido por lo que había pasado, pero viendo el cariz que estaba tomando aquello, dije:
-¡Vayámonos! aquí ya no tenemos nada que hacer, será mejor volver a casa porque sin luz está oscureciendo demasiado y hace frío.
Ella me miró con semblante serio, podía oler ese enfado contra mi persona por no quedarme a ver si era capaz de manipular a la niña para que cumpliera con su voluntad. La tomé por la mano y comenzamos a caminar hacia su casa de nuevo, paseando por el bosque de noche mientras nos alejábamos de aquella niña, que quedaba a merced de su juventud y de la amargura, de las palabras que la animaban a cometer suicidio.
En cierto modo, cuando habíamos caminado lo suficiente y me giré para ver por última vez a la niña, supe que era la última vez que la veía, algo en mi interior me decía que iba a morir, que realmente estaba condenada. Le habían arrebatado a su padre, a su madre, a su hermano, a su inocencia, su niñez era ahora una carga más para su madre.
Paseamos hacia nuestro pueblo cuando escuché una carcajada tímida. Entonces la miré a ella y vi cómo imitaba el movimiento de la cabeza de la niña, copiaba aquel temblor desesperado mientras me miraba con los ojos muy abiertos y una sonrisa malévola. Arqueó una ceja y mostró una sonrisa torcida con los labios cerrados, la besé y caminamos hasta llegar a la cama, donde me obligó a tener relaciones sexuales. No quería, no me apetecía, pero la carne es débil y más débil soy yo frente al destino.
Amaneció un nuevo día y cuando salimos para ir a adquirir el periódico y leerlo juntos, el propietario del kiosko estaba consolando a una mujer y entre muchas palabras necias, la mujer le dijo:
-Es que encima la niña se ve que se quedó sola... en el bosque... estaba completamente destripada, piensan que un lobo pero claro...
Nunca supe si lo que aquel supuesto lobo había devorado era un cadáver electrocutado o una niña viva. De cualquier modo, sea como fuere, había muerto devorada por una loba implacable.
miércoles, 24 de julio de 2019
Recuperemos lo que es nuestro (I)
jueves, 23 de mayo de 2019
Hasta la candela se consume en la pira
Donde muere hasta el mismísimo Lucifer
No puedo dejar que se apague la vela
Aunque no creo que vaya a ser sencillo
Vientos gélidos soplan mi espalda
No es la hoguera, es el ánimo
Con paso firme aún con temor
Volveré otra vez a salir del fuego
Intacto, más duro
Invencible, con más fuerza
Aliados de todo costal
Fuerzas que me empujan
Misteriosos seres de luz me acompañan
Por fin veo la luz al final
¡La veo, la veo!
Es la tierra prometida
Siempre vigilante
Falle el cuerpo
Falle la mente
El alma es incorrompible
Tengo cuanto quiero y merezco
En una vida así ¿quién puede rendirse?
Lucharé un día más, una eternidad si es necesario
Todo pensamiento impuro perecerá
El tiempo todo lo puede
Me curaré de nuevo de este terror
Veo la maldita luz por fin
Salgo tan duro como el primer día
Cuando sabes lo que es verdaderamente duro
Cuando vienes de la base del infierno
Cuando los golpes te han noqueado tantas veces
¿Qué es esto sino irrisoria penitencia?
No les des de comer
Jamás lo alimentes
Sigue sin detenerte jamás
La luz entre la niebla verás
Anónimo - Libro de cartas (IX-VII)
lunes, 20 de mayo de 2019
Ben Best Allein
Nos dirigimos probablemente al comienzo de un nuevo ciclo, no será mañana, puedes dejar de abrazar tu muñeca porque no hay peligro esta vez. Es la parte más calamitosa de la propia vida, al menos de este lado del muro. Pensamientos insultantes y despiadados que tratan sobre autodestrucción y sufrimiento, pretenden someterte y con toda su fuerza presionan tu pecho y tu cabeza para mantenerte en la fosa.
Lo cierto es que existen dos grandes partes dentro de este lado de la existencia: la realidad, cuya existencia no es efímera y se mantiene mucho más estable de lo que pueda parecer. Y la fantasía, siempre urgente y con una vida muchísimo más sucinta y plañidera.
Se ha de vivir en la realidad, en la que las cosas funcionan mucho mejor, donde habitan los sentimientos puros y verdaderos que garantizan una base estable e inamovible y huir de la fantasía más aciaga que planea sobre nuestras cabezas, es algo que he aprendido en un mundo decadente y putrefacto.
Hay demasiadas cosas por las que disfrutar la vida, sea cual sea, siempre existen un motivo por el que luchar un día más y comprender que nada en nuestro ser tiene capacidad para poseer ni controlar al yo consciente, al que realmente decide cuándo y cómo. Apoyémonos en la realidad y en todo cuanto podemos ver mientras estemos en este plano de la existencia, pues ya habrá mucho tiempo cuando abandone este cuerpo y quién sabe si retorne con otras características o quizá no pueda porque sea reclamado de nuevo como ángel exterminador que soy, para aniquilar otro universo, otra realidad en una guerra entre el bien y el mal que jamás termina.
Miles de esperanzas arden al calor del odio en una pira infranqueable e insumisa, son dos conceptos enfrentados entre sí y yo por encima de ellos teniendo que decidir de quién soy emisario en cada guerra. Ganará un bando o lo hará el otro, quien ayer combatió a mi lado, mañana morirá a mis manos mientras el sol negro eclipsado se va consumiendo entre metáforas complejas como esta, mientras la realidad colapsa sobre sí misma y es obligada a elegir un punto central sobre el que comenzar a desmoronarse.
Puede crecer cuanto quiera, lo hará rápido y sin detenerse jamás. Puede tratar de contener todo cuanto existe en sí, necesita huir hacia todas direcciones para sentirse protegida, pues mientras no deje de correr nadie querrá acabar con ella, dos viejos elegíacos no pueden correr tan rápido, pero aún con tanta celeridad, el eclipse es inevitable y acabará alcanzándola.
Disfrutemos pues del tiempo que nos quede, sea cual sea, porque cuando me quite la máscara y tome de nuevo el sable con el que convertí a Damocles en dos mitades inservibles, con el que descifré la profecía de la existencia, cuando sienta de nuevo que es la hora y me llamen de ambos lagos y me sumerja, entonces ya nada será.
ATNTS - Transicionando
martes, 16 de abril de 2019
Aquí y más allá
Ese último hálito, ver cómo un fuego fatuo e incesante consume los restos vitales de quienes ya han abandonado su carcasa y se convierten en un mero recuerdo caduco e intrascendente. Pero, ¿por qué nosotros? ¿por qué no nos consumimos? a diario me pregunto si tal vez recae en nosotros alguna responsabilidad que desconocemos. Mientras que los demás faroles se quedan sin aceite, nosotros brillamos eternamente aún cuando hemos consumido todo cuanto nuestra última armadura nos pudo proporcionar, siempre retomamos el camino de vuelta a cualquiera de los hervideros.
Una y otra vez, como el mecanismo infinito que compone el tejido sobre el que se asienta la realidad. Nunca pedimos esto, no sentimos fortuna alguna en nuestro destino, pues vemos cómo perdemos todo una y otra vez entre ecos de nuestra vanidad pasada y presente. Todo por lo que trabajamos, aquellos a los que dejamos atrás y también a los que se nos escaparon de entre los dedos en un invierno duro. Observamos impotentes desde la lejanía cómo una y otra vez desaparece aquello por lo que luchamos y el único plano en el que verdaderamente podemos yacer sin importar cuánto, ese lugar miserable y tenebroso está completamente hueco. Quizá pueda resultar impresionante ver ese torbellino de almas que se van apagando y la tranquilidad absoluta que contrasta con dicho caos un poco más arriba. ¿Es aquello el paraíso?
El lugar prometido no puede ser algo tan solitario e indecente, donde la única diversión es ver a los condenados morir. Uno tras otro, sin descanso van desapareciendo tantas almas y forjándose nuevas, todas ellas sin grandes perspectivas y con un periodo de vida muy limitado. Estamos solos, vagamos eternamente en un camino que conocemos demasiado bien, observamos con estupor cómo se contraen las raíces de la mismísima creación a pasos agigantados. La locura más extrema de todas es la que siento por ti, sé que esta vez quizá no merezca la pena volver más allá de recordar viejos tiempos, tal vez sea mejor dejar de volver y simplemente darle la espalda a todo lo demás.
¿Quién nos ha condenado a nosotros?
Ciclos infinitos nunca desaparecerán,
eternos luceros sin cristiandad
hoy ha comenzado un nuevo camino
vuelve la transición a tomar posesión
Eterna lucha entre clanes, nadie sabrá jamás
por qué su luz de apagó y la mía no.
martes, 22 de enero de 2019
Prisionero de la perpetuidad
El mal, todo cuanto nos pesa, se queda y se mantiene eternamente como un pequeño lastre que flemáticamente vamos soportando hasta que no nos quedan más mentiras que contarnos a nosotros mismos.
Es entonces cuando pensamos en todos los cruces de caminos en los que nos desviamos y anhelamos aquellas tormentas veraniegas que no supimos aprovechar, aquellos momentos acogedores en el hogar que despreciamos porque sentíamos que el tiempo se nos iba y que estábamos, de algún modo, desperdiciándolo. ¡Cuánto quisiéramos volver atrás en el tiempo!
Aquella chica tan bonita a la que no nos atrevimos a hablarle porque nos empequeñecíamos al contemplarla, ahora quién sabe qué fue de ella. ¿Descansará en los brazos de otro? ¿seguirá viva? ¿qué derroteros habrá sido empujada a seguir? ¿hubiéramos sido más felices a su lado? ¿y ella?
Aquel amigo al que en su momento preferimos traicionar porque pensábamos que su amistad estaba periclitando o bien porque el aura de persona especial en él se desvanecía cada día, la emoción siempre es una parte a tener en cuenta en las relaciones humanas, pero lamentablemente nunca es eterna.
La familia... siempre son los primeros en quedarse atrás supongo, los lazos de sangre no pueden condicionar las eventualidades que marcan nuestro rumbo. La genética pierde mucha influencia en seres que fueron creados para generar el caos más absoluto.
No elegimos nunca en qué hogar nos queremos criar, tampoco elegimos a quiénes debemos un respeto sin más justificación que su antigüedad en esto de la vida y algún parentesco. No tenemos la oportunidad de escoger un camino lícito cuando somos criaturas que aún no han acabado de formarse, cuando nos parecemos más a una babosa que a un primate...
Porque nos hemos permitido ese lujo, nacemos más débiles que la mayoría de mamíferos, tardamos mucho en madurar psicológicamente, nuestra pubertad se dilata demasiado y parece que no es hasta la tercera edad cuando realmente somos conscientes de lo que somos. Aunque bien es cierto que empezamos a perder facultades y quizá es en ese estado casi vegetativo, cuando somos niños pequeños y cuando nuestra edad se acerca a los tres dígitos que abandonamos un estado de alerta permanente y conectamos de nuevo con la naturaleza, quizá es en los dos extremos de nuestra vida donde realmente alcanzamos la sabiduría. Tal vez la edad adulta sólo sea una castración mental transitoria impuesta por la sociedad humana, nos ponemos una venda voluntaria porque no podemos aceptar la realidad.
Alcohol, tabaco, marihuana, cocaína... son nombres de prostitutas nocturnas con las que pasamos largos periodos para evitar caer en la tentación de hablar con nosotros mismos, de recapacitar acerca de cosas que realmente importan porque las hemos etiquetado como "crisis existencial". Tenemos un arma muy poderosa para detectar cuándo nos salimos de las líneas que nos han impuesto: la ansiedad. Cuando aparece sabemos que tenemos que recurrir a una droga, nuestro cerebro está despertando y hay que dormirlo de nuevo. Ciclos sin fin en una vida sin penas ni glorias que más temprano que tarde se convertirá en un eco en la eternidad. Llenaremos el vacío con más caos, dejaremos de ser.
La banalidad de nuestras preocupaciones nos mantiene vivos durante un tiempo, pero la lujuria, los excesos y sentir la muerte cerca de nuestros rostros, notar cómo el corazón palpita con toda su fuerza y cómo nuestro torrente sanguíneo provoca tsunamis imparables, haciendo pasar el líquido vital por oquedades angostas, ese tipo de sentimientos y situaciones nos hacen replantearnos el auténtico sentido de la vida. ¿De qué sirve una vida?
Realmente podemos verlo de muchas formas, pero la única realidad que homogeneiza a toda la humanidad es que nos pasamos la vida preguntándonos acerca de la muerte y qué habrá después. Temerosos y medrosos nos han inculcado que la vida no es lo que importa, sino lo que hay después. Religiones de la muerte, desde las monoteístas hasta las politeístas todas tratan de enseñarte a vivir siendo un mero trozo de carne que debe de molestar lo mínimo posible a los demás y cual autómata, repetir una y otra vez las acciones que ya hicieren sus predecesores años atrás. Pero en su súmmum, en su zenit, todas están hablando de la muerte.
¿Por qué creamos y seguimos religiones que nos enseñan a cómo morir y no a cómo vivir?
¿De dónde sacamos las fuerzas para vivir un día más si nuestra convicción última es que el suicidio sólo es malo porque no queremos disgustar a los demás que esperan algo de nosotros que nunca seremos capaces de alcanzar? ¿vivimos para nosotros o para los demás?
¿Es egoísta el león que caza para alimentarse? ¿es egoísta una estrella que consume todo el hidrógeno que está a su alcance? ¿son los agujeros negros malos o buenos?
Quien sea capaz de preguntarse este tipo de cuestiones o simplemente pensar en responderlas (muy probablemente haciendo una pausa sin emitir sonidos ni mostrar expresión facial alguna para asegurarse de que su respuesta no le hará verse débil frente a su mesnada) está perdido en la vida, no sabe absolutamente nada y en estos momentos, para tratar de cortar la sangría que se ha abierto se auto-flagelan por no haberse dado cuenta antes y a su vez personifican el odio a través de cuestiones tales como "¿Y acaso usted sí sabe algo? ¿qué es la vida entonces? ¿quién le ha conferido la autoridad para decirme que no sé nada o que ando perdido?"
Preguntas que aún rebajan más la auto-estima de la presa cuando es consciente que la autoridad la confiere ella misma al leer con tanta atención estas palabras y al haber dejado que abran un agujero en su alma.
Volviendo a la primera parte del párrafo anterior, piénselo bien: sin poder dar ninguna definición real y empírica del bien y el mal, la mediocridad del ser humano le empuja a personificar objetos, entes y fenómenos naturales, le impele a contestar todas las preguntas que se le formulan aún cuando no las entiende, sólo porque así nos lo han dicho cuando éramos bebés. Se ve coaccionado a plantearse si un agujero negro puede conocer el bien y el mal y actuar de forma consciente enfocando sus acciones a uno de esos dos lados. También se podría argumentar desde la mezquindad que no lo hace conscientemente, pero es malo porque a nosotros no nos trata o trataría con piedad, porque para él sólo somos unos puntitos brillantes que podría aplastar sin proponérselo.
Finalmente se podría incluso sostener, con un toque muy vulgar, que no es bueno ni malo, dando por hecho que la respuesta correcta cuando no se sabe de algo siempre es la medianía, quedarse en el umbral, no decidirse por una puerta u otra, simplemente quedarse en el corredor esperando que alguna se abra o que alguien a quien podamos cargar nuestra responsabilidad nos indique el camino.
Llegados hasta este punto se podría profundizar un poco más en la mente del ser humano, si realmente quiere hacerlo, relea el párrafo en el que comenzó a sentirse adocenado y cambie "estrella" por "humanidad", cambie "hidrógeno" por recursos naturales, cambie ahora "agujero negro" por "dios". Y entonces lea de nuevo la última parte, verá cómo su vida da un vuelco si es que acaso queda algo de inteligencia real en usted, si es que no se la arrebataron cuando dejó de ser un niño.
Si durante la lectura de este texto sólo tiene ganas de aprender más y de reflexionar, si realmente nota que algo ha cambiado en su vida, entonces siga luchando. Si no ha sentido nada o si simplemente la vanidad y su naturaleza le impide reconocer que los demás influyen en usted, quizá por miedo, entonces deje de tener miedo a la muerte. Usted ya está muerto.
Athánatos - Presentación del día de la luna, Introducción.
jueves, 20 de diciembre de 2018
Las estrellas mueren
Galaxias, radiación de fondo
Y las estructuras del cuerpo humano
Tejido neuronal, nervios
Todo son escalas
No existe lo grande
Tampoco lo pequeño
¿Qué es absolutista?
Pero sí existe lo insignificante
Todo es mundano en el tiempo
Yace el cuerpo de ella en el fulgor
Sin miedo a la muerte no hay vida
El camino que ahora transitas
La verdad que nunca enmascaras
Tu perdición fue tu nacimiento
Todo empeoró desde aquel momento
Cómo puede alguien que se odia
Cómo puede aquel que no quiere vivir
Cómo puede no morir
Quien es infeliz se mata
La vida es la cordura, es degollina
Las aguas que antes bajaban podridas
Los dólmenes que no se sostuvieron nunca
No hay verdad en tus ojos sin alma
Nada puede sostenerse
Nada aguanta
No existe el equilibrio
Sólo hay cosas que tardan más que otras
Más que otras en caer
Allí donde fallece la barbarie
Donde crece la sutlileza
Cuando la violencia sólo es vergüenza
¿Puedes agarrar los sentimientos de los demás?
Sólo existe un dogma, un evangelio
La doctrina de amar la vida o morir
· Los días en la cascada - Yoss M. V. - 555 días.
jueves, 25 de octubre de 2018
La calma sin fin (+18)
El pueblo estaba completamente mudo, anonadado. Las autoridades fueron indagando y finalmente se dispuso que aquellos que habían lanzado a Sergio al río cumplirían una pena bastante alta: se iban a pasar cada día de sus vidas en un reformatorio (cárcel de menores de edad) hasta cumplir los dieciocho. Sin embargo, la gran mayoría de niños que participaron en la pelea simplemente fueron obligados a acudir a psicólogo durante seis meses.
Amanecía un nuevo día y lógicamente nada tenía sentido: se había producido una tragedia y nadie quería hablar del tema, parecía un pueblo fantasma si bien se intuían miradas indiscretas a través de los ventanales de las casas. Se notaba esa sensación de pesadumbre en el ambiente, el único punto de reunión que era un pequeño bar situado en plena plaza del pueblo, junto a un pequeño parque y al ayuntamiento estaba cerrado. Las gentes del pueblo que se dedicaban principalmente a la artesanía, el campo, la ganadería o trabajaban en la fábrica de piezas mecánicas situada a una hora y media del pueblo (en coche) no habían acudido a sus puestos de trabajo.
Me desperté entonces con ella, tenía su cabeza apoyada sobre mi pecho y me abrazaba como si quisiera aprisionarme, daba la impresión de que tratada de introducir su cuerpo en el mío, buscando una fusión imposible. Entonces comencé a moverme ligeramente para levantarme y me susurró "¿Dónde crees que vas?" acto seguido fue a la cocina donde estaban mis padres tomándose un café y algo de pan tostado y subió a la habitación dos tazas de té con un par de bollitos de canela.
Mientrás desayunábamos en mi escritorio me dijo:
"Parece que hoy no habrá que ir a la escuela. Al final todo ha salido a pedir de boca ¿no? vamos, la gente está encerrada en sus casas por miedo a lo que pueda ocurrir, nadie quiere salir y por lo tanto estoy segura de que nadie acudirá a la escuela.
Supongo que tus padres te darán una charla, baja a hablar con ellos y cuando acabes vuelve a la habitación, yo estaré ya cambiada y así nos vamos a pasear."
Mis padres no comprendían bien la situación. Mi vecina siempre se había quedado a dormir desde que éramos muy pequeños. Prácticamente desde que teníamos seis años había venido a mi casa y yo a la suya a veces, éramos buenos amigos y vecinos. Aunque los padres de ella eran gente muy extraña y siniestra, no había una mala relación.
Lo que les desconcertaba era el hecho de que estábamos durmiendo en la misma cama desde hacía unos meses y todo indicaba que manteníamos relaciones sexuales, además: todos ya sabían que éramos pareja. Entonces ellos se preguntaban si siempre habríamos dormido en la misma cama, cuándo habrían comenzado las relaciones íntimas... estaban perplejos pero pensaban que no había nada de malo en tener novia joven siempre que me casara con ella en el futuro. Mi abuela creía que era mala hierba, que era una bruja, que no seguía la tradición cristiana. Mi madre tampoco la tenía en alta estima, si bien mi padre pensaba que sin ella yo sería un gamberro más y todos entendían que gracias a tener pareja yo no me había inmiscuido en el crimen de Sergio, por ello comenzaban a pensar que no podía ser tan mala.
Bajé a la cocina y allí estaban mis padres y mi abuela. Mi padre me invitó a sentarme en la silla más próxima a mi madre y que nos ponía frente con frente.
"Sabemos lo que ha pasado. Lo de Sergio es algo muy fuerte, le han dado muerte de una forma cruel, despiadada y brutal. Nadie tiene derecho a quitar una vida, está bien que el chico era subnormal y que lógicamente es normal que os burléis de él, pero ya matarlo era algo innecesario. Nos alegramos mucho de que no hayas tenido nada que ver, aún así si necesitar hablar estamos aquí para lo que sea. en el pueblo bueno, ya sabes, es mejor que no os metáis en líos. La escuela ya irá tu madre para ver cuándo estará abierta, por lo demás esta tarde hay una misa, ¿vas a ir?"
Realmente no me preguntaban, me estaban obligando como siempre, pero yo odiaba asistir a la iglesia, realmente era algo que me producía un hastío indescriptible, esa sensación de incomodidad era intolerable. Entonces apareció ella bajando las escaleras, nunca había ido a una sola misa, jamás había pisado la iglesia, al igual que sus padres. Caminó hasta mí y me agarró de la mano:
"No le hagan ir a la misa, ha estado toda la noche llorando, Sergio era amigo y compañero nuestro, no creo que él vaya a soportar estar en una habitación con lo que queda del cuerpo de nuestro querido compañero, se pondrá mal, daremos una vuelta para que le de el aire y se desahogue."
Con estas mágicas palabras consiguió que mi padre asintiera y aprobara mi ausencia en el templo de la pedofilia -como lo llamaba el padre de ella-. Realmente tenía algo, me protegía, me hacía feliz. Sabía que de algún modo era el mal, pero: ¿cómo puede ser malo algo que te hace ser tan feliz?
La expresión de mi abuela era la de la amargura, su mundo se venía abajo. La tradición católica se hundía por momentos, tantos pueblos masacrados, tanta inquisición para que ahora dos adolescentes simplemente dejaran de lado aquello que había guiado su vida, para que ahora dos adolescentes despreciaran la esperanza comprada con ignorancia y servidumbre durante más de un milenio.
Podía ver que tan sólo las enseñanzas católicas evitaban que mi abuela expresara el odio negro que sentía hacia mi novia.
Entonces todo el pueblo se vistió de luto y acudió en tropel a la iglesia. No faltó nadie, ni tampoco los condenados que se sabían perdidos pues iban a ir a un reformatorio en la ciudad y quizá nunca regresarían. La pequeña iglesia se llenó y cerraron las puertas, en ese momento el sacerdote comenzó a leer la biblia en latín durante más de una hora para pasar luego a dar un discurso sobre la barbarie y lo horrible del crimen de Sergio. Preámbulo de una charla sobre el perdón y su importancia.
Es curioso que un representante de una religión que ha dejado atrás a la inquisición pueda criticar la barbarie de otros y resulta casi irónico que después hable del perdón. ¿Hablaba de los asesinos de Sergio o de la doctrina que él seguía?
Mientras todo esto ocurría recuerdo que fui caminando con ella de la mano hasta la iglesia. Nos fuimos a la pared este, un enorme muro de piedra gris, conformada por bloques de gran tamaño y peso que se unían dejando pequeñas ranuras entre ellos. A pesar del grosos de aquellos paredones se podía escuchar cada palabra de lo que ocurría dentro.
Ella me empujó levemente para que me apoyara en la pared mientras comenzaba a besarme de forma apasionada y me susurraba "¿Lo ves? todo el pueblo para nosotros dos, nadie nos molestará aquí" entonces comenzó a reírse mientras bajaba mis pantalones lentamente.
No era el momento, no era el lugar pero las hormonas me fallaban y tenía una erección incontenible mientras que mentalmente seguía hipnotizado, otra vez ese efecto, esa falta absoluta de voluntad, de libre albedrío, otra vez sintiéndome como un espectador adyacente a mi cuerpo. Comenzó a realizarme una felación mientras sonreía malévolamente, escuchaba las palabras del cura de fondo y el silencio sepulcral de los asistentes y cómo ella trataba de ser sigilosa. Esos sonidos tan típicos de una felación, mi respiración algo agitada y aquel anciano hipócrita era un contraste que realmente sacudía mi mente.
Finalmente acabé eyaculando y entonces ella comenzó a reírse porque estaba manchada, se puso en pié y me dijo que fuera con ella a mi casa a lavarnos. Después de asearnos nos vestimos y salimos a pasear de nuevo, esta vez nos dirigíamos a nuestro lugar secreto. Nos cruzamos con la marabunta de gente que salía de la iglesia y ahí salían con el ataúd con Sergio y también los con los de su madre y su hermana en una procesión funeral. Giraron por un lateral de la iglesia para dirigirse al cementerio y allí había aún un pañuelo con restos de semen, al igual que en el suelo.
Pisaban el pañuelo y ella se reía disimuladamente.
Yo no podía reaccionar, durante la misa y el entierro de nuestro compañero fallecido... allí estábamos los dos, después de aquel momento libidinoso, observando uno de los días mas grises de la historia del pueblo.
¿Qué pensarían los demás? ¿Por qué éramos los únicos que no habíamos ido a la misa? ¿qué teníamos que hacer que nos impedía acudir al entierro? Después de no haber hecho nada por él, sin haberle defendido cuando más lo necesitaba ¿ahora mancillábamos su recuerdo?
martes, 18 de septiembre de 2018
He trascendido (+18)
Era un día especial porque yo finalmente estaba estudiando en la universidad y viviendo con mi novia de siempre en una casa recién construida allí en el pueblo. Habían instalado una comisaría y un pequeño puesto sanitario debido a que el pueblo donde estaban originalmente se había quedado sin apenas habitantes y el nuestro resistía el paso del tiempo de algún modo.
El pueblo tenía algo más de ajetreo debido a estas instituciones y a que una parada de autobús ocupaba un pequeño lugar en la plaza del pueblo, lo cual aumentaba ligeramente el trasiego de personas de pueblos cercanos.
Los viajeros y turistas que atravesaban el pueblo habían aumentado porque ahora muchos franceses viajaban hacia el sur.
La escuela había vuelto a abrir debido a que los niños de pueblos cercanos y un par de nacimientos en el propio la proveían de alumnos suficientes. Entonces fue cuando el director me dijo que podía pasarme por el aula para así tener acceso a la minúscula biblioteca del centro y de paso, hacer bulto.
Finalmente esto llevó a que yo me encargaba de la biblioteca a cambio de unas míseras pecunias que recibía semanalmente. No era gran cosa, pero me servía para llevar alimento a casa mientras ella se dedicaba a labores del hogar fundamentalmente y a mantener una pequeña huerta que teníamos en el jardín trasero.
Recuerdo bien que entré a la escuela y nada había cambiado, seguían las mismas orlas, los mismos retratos, las mismas estanterías... ese olor a polvo y a libros viejos del que emanaba conocimiento y que me traía a la memoria las imágenes de bajar de la mano de mi chica y caminar hacia la salida que se asemejaba a salir del túnel mientras Sergio salía corriendo atemorizado porque un par de chavales le perseguían navaja en mano para divertirse.
Subí las escaleras hasta el aula y allí me encontré a aquella mujer con el cabello teñido de un rubio bastante cutre y su cara con rasgos claros de vejez. Esos ojos pequeños que se agrandaban ligeramente por las gafas anticuadas de las que hacía uso. Aquella sonrisa vacía y que rezumaba crueldad, ese olor a fragancia de mujer de clase baja que inundaba todo el ambiente y se impregnaba en su vieja silla acolchada. Aquella silla verde con un pequeño cojín negro que había sido testigo impasible de mis fechorías en otros tiempos y que ahora soportaba una carga nada despreciable.
A su lado, la otra maestra, una mujer más alta, canosa, con los ojos grandes y muy saltones. El contorno de éstos era ligeramente lila, lo cual atestiguaba que no dormía bien, no descansaba apenas por las noches por culpa de su hija. Su hija también estudiaba en la escuela y me recordaba a Sergio, tenía un retraso mental bastante pronunciado y todos se burlaban de ella, era víctima de una decisión absurda de su madre, quien en lugar de llevarla a un colegio para gente con necesidades especiales, cometió la necedad de pensar que su hija mejoraría en compañía de chavales sin problemas psíquicos.
Entonces comencé a colocar los libros que se situaban en la estantería del aula mientras anotaba qué títulos estaban disponibles y cuáles estaban deteriorados y necesitaban una restauración. Escuchaba cómo la mujer bajita faltaba constantemente al respeto a sus alumnos y desde una posición de poder se burlaba de aquellos con peores calificaciones mientras que permitía que los alumnos "aventajados" se tomaran pequeñas confianzas como no llevar un día la tarea terminada.
La rabia me consumía lentamente porque veía cómo estaba abusando de sus alumnos y pensé que si hubiéramos sido nosotros (ella y yo), que si hubiéramos tenido la terrible suerte de tener a una profesora así, no podríamos haber sido tan felices en nuestra infancia y juventud. Aquellos infantes no tenían culpa de nada.
Entonces entró la otra profesora y entre ambas comenzaron a humillar a un alumno porque tenía un comportamiento algo rebelde. Se reían de la suerte que correría en su futuro, de que era menos inteligente que el resto sin saber que de hecho, con los años se demostró que era más capaz que los demás y simplemente se aburría en aquellas grises y soporíferas clases.
Supuse que no debía intervenir porque mi trabajo dependía de encajar pero no pude evitarlo, algo más poderoso que yo mismo salió de mi interior y con una llamarada imprevisible arrasó a aquellas arpías.
"¿Por qué tratan de minar la moral del chico? ¿quiénes son ustedes? ¿no se dan cuenta que si generan un altercado están solas en el pueblo? Esto no es la ciudad, abusen de un niño del pueblo y no saldrán vivas de la escuela. Todos los padres tienen armas aquí, están tentando a la suerte y viéndolas está claro que no poseen mucha. Mire usted a su hija sin ir más lejos..."
Mientras decía esto último miraba a la mujer alta, la cual enfureció por momentos y trató de contener un grito profundo. Cuando la otra mujer se disponía a retarme con cara de indignación, la primera preguntó
"Hablando de Sandra, ¿dónde está Sandra? ¿alguien ha visto a mi hija?"
Cundió el desconcierto por unos momentos, nadie sabía dónde estaba y con su problema mental era peligroso que andara por ahí en un pueblo en el que pasaban viajeros frecuentemente. Las dos mujeres bajaron corriendo las escaleras y preguntaron al director que estaba siempre en la recepción del centro.
"No la he visto, pero me ha parecido escucharla hablar en el baño, debe estar con alguna amiga."
Abrieron la puerta del baño y ahí estaba, llorando mientras un chaval llamado Pau, al que las profesoras habían dejado salir unos minutos antes de la escuela por sus buenas calificaciones y comportamiento la sostenía por las caderas y la penetraba de forma brusca y contundente. La chiquilla tenía la cara empapada en lágrimas y la tez de su cara estaba roja. Tenía toda la ropa doblada de forma correcta encima de una pequeña estantería, estaba claro que el chaval no quería dejar rastro de su fechoría y cuando la puerta terminó de abrirse se vio una pequeña mancha de sangre en el suelo, un hilo rojo salía de los adentros de Sandra, cuya expresión era la más triste y desangelada que yo jamás hubiere visto.
Pau rápidamente sacó su pene de ella y de su vagina salieron unas gotas de semen. Entonces, mientras el grito de la madre hacía que nuestros tímpanos llegaran a su límite, el chaval se subió el pantalón y embistió ligeramente a la profesora más bajita para escapar corriendo de la escuela dirigiéndose a su casa.
Ambas profesoras fueron a las autoridades y nunca más volvimos a saber de ellas, la escuela permaneció cerrada un mes mientras las remplazaban.