jueves, 7 de enero de 2016

La falsedad de la navidad

No, esta no es una entrada hipócrita para criticar el consumismo, tampoco es una bomba lacrimógena que compara a los que no tienen nada y a los que creen tenerlo todo. Este es un comentario brutal y metódico sobre las reuniones absurdas entre gente que comparte lazos de sangre o que simplemente se sientan en la misma mesa por algún compromiso.

Las navidades son una imposición católica, ni más ni menos que eso. No importa que se cambien las cabalgatas de los reyes magos para poner a mujeres como "reinas magas" ni tampoco que se intente dar otro sentido a las fiestas: siempre representan el triunfo de la ignorancia y del miedo a los símbolos de aquellos que todavía creen en los mismos ideales que las sociedades que vieron el amanecer 2000 años antes.
Una de las características fundamentales y más hastiosas de esta pantomima es la fabulosa convención de majaderos que se reúnen alrededor de una mesada a comer como voraces criaturas del infierno y a soltar improperios cuando el alcohol toma el control de sus mentes. Muchos familiares te caen mal, otros tienen deudas económicas entre ellos, quizá rencillas o discordias que nacieron en el pasado reciente, entre algunos de estos trogloditas incluso ha habido altercados fundamentados en discusiones sobre deporte, política o ciencia. Temas de los cuales ninguno de estos patéticos glotones puede presentar credenciales, pues en su vasta mayoría son gentes de épocas pasadas que escudan su indolente ignorancia en la carestía de medios del antaño.

Pero a pesar de ello, con alguna excusa banal como los infantes de la familia, la llegada de la época del perdón o evitar la soledad a toda costa, has de pasar por este tedio. Sé que muchos de vosotros lo evitáis a toda costa. Sé con certeza a qué público le hablo: desde adolescentes rebeldes que se buscan a sí mismos a veteranos del teatro que es la vida que han pasado a un estado difícilmente alcanzable para quien posee precaria inteligencia. Por lo tanto no me cabe duda alguna de que muchos habéis enderezado este renglón torcido de vuestra historia y preferís escapar a la oscuridad para ahorraros el mal trago, pero pensad en aquellos que están atrapados porque sus raíces están profundamente hundidas en este terreno árido que es el compromiso con una o varias personas por las que sienten amor de cualquier tipo. A ellos hay que decirles claramente que no tengan remordimientos en repasar los mandamientos satánicos y actuar en consecuencia.

No dejéis que nadie os amargue una velada, por insulsa que esta os parezca, alzad el grito y el puño para que cuando el sol se ponga, aquellos egoístas cuyas vidas no tienen valor corran como los cobardes que son a esconderse en las cavernas, en el inframundo más terrenal. Y si no queréis perder el tiempo, abrid las alas y volad; no importa donde, pero huid.

2 comentarios:

  1. Al final se cree o no en la navidad, es solo para pasar un buen rato con la gente que uno quiere
    Tantas criticas tontas, sean libres
    A eso que llaman cordura, es solo una prisión en sus mentes
    TONTOS tantos los cristianos como estos satanistas al peo
    cuchedesumadresss

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    Respuestas
    1. Buena exposición, está claro que debes ser filólogo.

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